Se mecía con dulzura
sobre el son del agua tersa,
con su cuerpo inmaculado,
una luna amarillenta.
Desnudó —¡con qué hermosura!—
el profundo azul del cielo
y con dos besos, la luna,
amansó mi estado interno.
¡Qué dulzura de la luna,
qué románticos sus besos!
Va mi carne hacia las cumbres
y mi espíritu hacia el fuego.
Quiero andar yo con la luna
por el cielo de la mano,
con los huesos en la tierra
y los ojos bien cerrados.
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Autor:
Nath. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de mayo de 2026 a las 01:29
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., Daniel Omar Cignacco

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