DESPUÉS DEL VOLCÁN

JUSTO ALDÚ

Era mía, lo sé. Y yo de ella,
su brújula de fiebre y extravío.
Desordenaba el aire de mi pecho
como una catedral bajo el estío.

Aún me incendia la saliva
cuando regreso al mapa en su entrepierna,
como si allí temblaran las centellas
que alguna vez partieron mi materia.

Fue un cráter en mi cama. Y aun ahora
me zumba su ceniza en los costados,
igual que un tren de pólvora y luciérnagas
atravesando túneles cerrados.

Tenía una manera de mirarme
capaz de desclavarme los sentidos,
y un olor a magnolias y tormenta
deshaciéndome el pulso en remolinos.

Cuando reía, las copas temblaban
como campanas ebrias en domingo;
cuando callaba, el aire se rendía
y hasta la noche afilaba sus cuchillos.

Tenía labios de incendio antiguo,
de esos fuegos que fundían espadas
en las fraguas perdidas de los mitos,
donde aún duermen dioses y batallas
bajo un cielo de pólvora cenizo.

Y en sus ojos -dos feroces eclipses-
giraban huracanes y delirios;
ardían avenidas invisibles
debajo de sus párpados antiguos.

Ay del hombre que intente contenerla:
los volcanes no nacen para jaulas.
Ella amaba como lava descendiendo,
arrasando la sombra con sus brasas.

Y, sin embargo, en medio del incendio
guardaba una ternura clandestina:
una pequeña lluvia silenciosa
en el corazón rojo del magma.

Después llegó el silencio. Lentamente.
La humedad del adiós sobre los muebles.
Las sombras avanzando por la casa
como monjas de hollín entre cipreses.

Y se marchó. Lo sé. Cerró la noche
con aquel temblor gris de hundimientos,
pero dejó su corazón latiendo
como animal rojo entre mis manos.

He besado otras bocas. Otros cuerpos.
He dormido en ciudades y desiertos.
Pero ninguna trajo aquella música
capaz de fracturarme hasta los huesos.

Porque ella no fue amor: fue cataclismo,
un idioma de incendios y mareas,
la última dentellada de la vida
antes del derrumbe de las estrellas.

Aunque el tiempo me cubra de ceniza,
aunque la muerte venga a clausurarme,
seguiré oyendo el hierro de su sangre
golpeando los andamios de mi carne.

Porque hay mujeres que jamás terminan.
Se quedan respirando entre las ruinas.
Y ella sigue encendida en mis adentros
como una ciudad rota que ilumina
y me llena de amor este calvario.

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026

Comentarios +

Comentarios9

  • Noa Subin

    Cada palabra tuya está cargada de tanta luz,


    de tanta verdad y de tanta fuerza,

    que uno se pregunta cómo cabe tanto universo dentro de una sola persona.

    Eres gigante en el arte.

    Has nacido para esto:

    para revelarnos el alma a nosotros mismos.

    Tu talento es descomunal, inmenso, infinito.

    No hay elogio que alcance para lo que tu pluma vale.

    Saludos hermano de letras JUSTO ALDÚ

    • JUSTO ALDÚ

      Hermano de letras, gracias de corazón por tus palabras. Las recibo con mucha humildad y con un profundo agradecimiento. Uno nunca sabe realmente hasta dónde pueden llegar los versos que escribe en silencio, y encontrar comentarios así anima a seguir caminando este oficio tan difícil y tan hermoso de la palabra.

      La verdad es que ninguno escribe solo. Siempre necesitamos de otros ojos, otras sensibilidades y otras voces que acompañen el camino. Por eso doy gracias a Dios, siempre gracias, porque me concede el favor de tener un colega más, un compañero más, un amigo de letras más con quien compartir esta pasión.

      Te agradezco mucho el cariño, la generosidad y el tiempo que dedicas a leerme. Te envío un fuerte abrazo y todo mi respeto, amigo.

      • Noa Subin

        Gracias a ti, hermano, por tu talento, por tu humildad y por tu amistad sincera.
        Me siento muy afortunado de compartir contigo esta pasión y este oficio.
        Te abrazo con toda mi alma, con todo mi respeto y mi cariño más grande.
        ¡Sigamos caminando juntos, siempre!

      • 🕯🙏🏻 María García Manero 🙏🏻🕯

        Es un poema ardiente y precioso, Justo. Gracias por compartirlo, me encantó.
        Saludos y abrazo cálido.

        • JUSTO ALDÚ

          Dedicado a todas las damas del foro. Muchas gracias María García
          que Dios te ilumine de noche y de día

          Saludos y correspondo tu cálido abrazo.

          • 🕯🙏🏻 María García Manero 🙏🏻🕯

            Muchas gracias.
            Amén, igualmente. 💙❣

          • LOURDES TARRATS

            Justo, querido amigo.
            Tu poema tiene tal potencia telúrica que uno sospecha que, si los geólogos lo leyeran, pedirían actualizar la escala de Richter. Qué manera de convertir la memoria en un fenómeno natural: entre sismología emocional y mitología aplicada.

            Confieso que terminé la lectura con la sensación de haber asistido a un seminario sobre cataclismos… impartido por alguien que los ha vivido en primera fila.

            Gracias por la lectura.

            Un abrazo, lleno de asombro, porque:

            POETAS SOMOS...y hay que perdonar...

            • JUSTO ALDÚ

              Querida Lourdes, me has hecho sonreír muchísimo con tu comentario. Ya me imaginé a los geólogos revisando instrumentos y declarando alerta poética máxima jajaja. Gracias por leerme con esa inteligencia tan tuya y por encontrar siempre esas conexiones inesperadas que enriquecen todavía más lo escrito.

              Creo que a veces la memoria sí actúa como un fenómeno natural: aparece sin aviso, remueve todo por dentro y deja huellas difíciles de medir. Por suerte, entre colegas de letras, uno encuentra comprensión y también ese humor fino que ayuda a sobrevivir a los pequeños cataclismos cotidianos.

              Y sí… POETAS SOMOS… y hay que perdonar.

              Te mando un abrazo grande y agradecido, querida amiga.

              • LOURDES TARRATS

                POETAS SOMOS...

              • Lualpri

                Fuerte, ardiente y bonito poema, querido amigo.
                Gracias por compartirlo.
                Un abrazo.

                • JUSTO ALDÚ

                  Muchas gracias Luis. Sabes que te estimo mucho y espero que tengas un bonito día amigo

                  Un abrazo igual.

                  • Lualpri

                    Igual tú!

                  • ElidethAbreu

                    Querido Justo, ciertamente, los volcanes no nacen para jaulas.
                    Preciosas letras y gracias en nombre de todas las damas del portal.
                    Un fuerte abrazo.

                    • JUSTO ALDÚ

                      Gracias a ti Elideth por tu atento comentario amiga.
                      De vez en cuando dejo salir al poeta lírico y me da por hacer estos ejercicios.
                      Que bien que te haya gustado.

                      Un fuerte abrazo igual amiga.,

                    • CARMEN DIEZ TORÍO

                      WOW, querido amigo, debo confesarte que me he quedado sin palabras. Tu poema me ha parecido absolutamente deslumbrante, no solo por la fuerza de sus imágenes y la intensidad de sus metáforas, sino por esa manera tan magistral de convertir el amor en algo casi volcánico, imposible de contener y de olvidar. Cada verso late con pasión, nostalgia y belleza. Has creado una figura femenina que trasciende lo humano para convertirse en fuego, tormenta, cataclismo y ternura al mismo tiempo. Y eso deja una huella profunda en quien te lee.Me impactaron especialmente imágenes tan poderosas como: “las sombras avanzando por la casa / como monjas de hollín entre cipreseso ese final maravilloso donde ella permanece“como una ciudad rota que ilumina ”Mi admiración sincera siempre por ti y tu buen hacer Gracias por compartir tan magníficas letras.Feliz martes. Un abrazo enorme.No había leído que era para todas las damas del foro ,así que muchas gracias por la parte que me corresponde...

                      • JUSTO ALDÚ

                        Querida Carmen:

                        Tus palabras han llegado a mí como llega la lluvia a la tierra reseca: con esa mezcla de alivio, asombro y gratitud que no se olvida fácilmente. Lo que veo es que realizas un comentario sumamente lúcido y sensible, porque no te limitas a elogiar el poema de manera superficial, sino que identificas con claridad la intensidad emocional y la construcción simbólica que sostienen el texto.

                        Tu lectura ha sido tan bella y generosa que siento que has entrado en el poema no como quien observa desde fuera, sino como quien atraviesa un incendio llevando una lámpara en las manos y lo digo porque destacas la potencia de las imágenes y la capacidad de transformar el amor en una experiencia casi devastadora y trascendente, lo cual revela una lectura atenta y profundamente implicada.
                        También veo que tu valoración transmite admiración sincera, cercanía humana y una comprensión muy fina de la atmósfera emocional de la obra.
                        Gracias, de verdad, por mirar mis letras con esa profundidad y ese cariño tan tuyos. Hay lectores que leen… y hay almas que revelan lo que uno mismo apenas sospechaba haber escrito. Tú perteneces a estas últimas.

                        Recibo tu abrazo enorme con sincero afecto y te envío otro igual de cálido en este martes que, gracias a ti, tiene ahora un fulgor distinto.

                        Con admiración y cariño siempre.

                      • El Hombre de la Rosa

                        Las palabras poeticas lloran al viento de la injusticia y la realidad de la existencia misma despuies del Volcan estimado poeta y amigo Panameño Justo Aldú
                        Recibe un fuerte abrazo de Críspulo desde el Norte de España
                        El Hombre de la Rosa

                        • JUSTO ALDÚ

                          gracias Críspulo por tu atenta lectura y comentario.

                          Saludos

                        • Javier Julián Enríquez

                          Muchas gracias, amigo JUSTO, por este bello y reflexivo poema, que, impregnado de una profunda introspección, articula la naturaleza abrumadora de una conexión amorosa que trasciende la mera afección para configurarse como un acontecimiento cumbre en la existencia del yo lírico. En tal sentido, esta relación no se manifiesta como un idilio sereno, sino como una fuerza elemental, comparable a un volcán o a la lava descendiendo, que arrasa con todo vestigio de la vida anterior. No obstante, en medio de esta furia elemental, el poema revela una dualidad conmovedora: la coexistencia de la «ternura clandestina», una «pequeña lluvia silenciosa» en el corazón del magma. Esta dicotomía, pues, subraya la complejidad de la experiencia humana, en la que la intensidad más abrumadora puede albergar también la delicadeza más insospechada. Así, la ausencia de la figura amada no implica su desaparición, sino su conversión en una memoria viva, una «ciudad rota que ilumina».
                          Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                          • JUSTO ALDÚ

                            Qué puedo decirte Javier Julián, has comprendido con gran claridad esa dualidad entre la fuerza devastadora del amor y la delicadeza íntima que también puede habitar dentro de él. Me alegra especialmente que percibieras esa tensión entre intensidad y ternura, porque constituye uno de los núcleos esenciales del poema.

                            Gracias también por tus palabras tan generosas y por el afecto que siempre transmites en cada comentario. Recibe un fuerte abrazo y mi aprecio de siempre.

                          • David Arthur

                            Un poema hermoso en su sensualidad y sus muy buenas metáforas , Justo .
                            La elegancia de tu inspiración poética brinda siempre un gran placer para la lectura.

                            Un abrazo poeta
                            David

                            • JUSTO ALDÚ

                              Muchas gracias David por tu lectura y comentario.

                              Saludos



                            Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.