Mantente lejos del mar,
las palmeras y las rocas,
y ve con la autoridad
si algo se asoma en la costa.
No te acerques a bañar
a esas aguas cristalinas.
Recuerda que llega el mal
cuando menos lo imaginas.
Si encontraste algo tirado
en la solitaria arena,
es tu mente y te ha jugado
una broma pasajera.
No te vayas a acostar
en la suave y blanda orilla,
o algo robará tu paz
con la gris brisa marina.
Aquel líquido salado
no te hidrata, te hace daño.
Los mariscos y pescado
no se igualan al ganado.
Si divisas algún barco
sobre el lejano horizonte,
es tan solo otro invitado
que se irá quién sabe a dónde.
El Señor ya ha proveído
lo que el pueblo necesita;
por eso todo es nocivo
fuera de esta hermosa isla.
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Autor:
Francisco Mesina (
Offline) - Publicado: 18 de mayo de 2026 a las 05:12
- Categoría: Surrealista
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
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