MI YO
¿Cuánta luz baja su terciopelo doloroso en la tarde?
¿Cuánta noche se marchita en sombras que se entibiecen rodeándome?
A mí lado caminan los caminantes de cada mañana,
en su árbol de lejanía suspira mi vergüenza,
en su distancia se hila el olvido machacado por el dolor.
Yo soy un caminante de mi soledad,
un capitán del extravío,
un solitario que corta alas y mata mariposas preciosas.
ALTURA
En su altura de nube
el dolor que lleva dentro atropella niños perdidos
sufre de olvido
sufre sin dolor de otros
solo del que se puede apropiar
y abandonar como su pesadez
En las mañanas sale a trabajar como si nada.
EN EL OTOÑO
Al mirar por ciertas ventanas a veces me veo caminar,
ir y volver como mar sin calma
ir y volver sin nada que decir y con hojas de otoño sin remolino y sin tarde
sin calles
sin más silencio que el que llevo desde niño.
EL QUE SOY
Otro día.
Fui.
Me confundí.
Atardecer sin luces
es un dolor que viene por dentro.
Cuídate de mí y de las sirenas que encadeno,
de los gritos que silencio.
Cuídate de mí.
EL DAÑO
De tanto indagar lo impenetrable
lo impenetrable se hizo cotidiano.
Que mi voz se quiebre sin pronunciar ninguna culpa
ni nadie a quien dañar.
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Autor:
Asung Pen (
Offline) - Publicado: 18 de mayo de 2026 a las 01:49
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
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