LA TRAVESÍA DEL FARO DESPIERTO

racsonando



 

LA TRAVESÍA DEL FARO DESPIERTO

 

Remonta mi barca las olas inquietas,
con su mástil clavado en la memoria de los vientos.
Céfiros de palabras golpean la madera:
a Barlovento, el corazón y su aliento;
una red lanzada con furia al abismo...
¡y en la malla, un tropel de pensamientos!

El viento conoce mi nombre…
el viento conoce mi nombre…

A Sotavento, la calma:
los peces se vuelven concierto en el fondo.
Ya no hay deriva, ni naufragio, ni sombra,
solo mi barca que habita lo hondo.

El viento recuerda el puerto…
el viento recuerda el puerto…

Navego ufano en mi barca de madera y verbo,
en esta marea de claros presagios,
donde la quilla es música que arrulla al desierto
y el horizonte: un abrazo,
mi faro encendido hacia otro puerto.

El viento regresa a lo hondo…
el viento regresa a lo hondo…

Aferrado a mi mástil:

una red de peces polifónicos

me recuerda...

de dónde viene y a dónde llega el viento.

Y el viento…
siempre vuelve al mar.

Y el viento…
siempre vuelve al mar.

Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.

Ver métrica de este poema
  • Autor: Racsonando (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 17 de mayo de 2026 a las 16:29
  • Comentario del autor sobre el poema: “LA TRAVESÍA DEL FARO DESPIERTO” es un viaje poético a través de la memoria, el viento y las mareas interiores del ser humano. En esta composición, la barca no solo navega el océano: atraviesa también los territorios de la conciencia, la nostalgia y la esperanza. Entre Barlovento y Sotavento, el poema construye una cartografía simbólica donde el mar piensa, los peces cantan y el viento guarda los nombres de quienes aún buscan un puerto para el alma. La travesía se convierte así en metáfora de la existencia: navegar entre las tormentas de la memoria y la calma de lo profundo. Musicalizado bajo una atmósfera marina, contemplativa y cinematográfica, el texto incorpora un “estribillo fantasma” que emerge como eco del oleaje y de la conciencia del navegante. No es un coro que irrumpe: es el viento regresando una y otra vez sobre la misma agua. “Mi barco de madera y verbo” resume el espíritu de esta obra: la palabra como embarcación, el poema como faro, y la música como horizonte. Porque hay viajes que no buscan llegar… sino comprender de dónde viene y a dónde llega el viento.
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 20
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Henry Alejandro Morales, Osler Detourniel, Salvador Santoyo Sánchez, JUSTO ALDÚ, Tommy Duque, racsonando, LOURDES TARRATS, Tito Rod, CARMEN DIEZ TORÍO, ElidethAbreu, Hernán J. Moreyra, Lualpri, Noa Subin, Mauro Enrique Lopez Z., Éusoj Nidlaj
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Comentarios +

Comentarios6

  • Henry Alejandro Morales

    Excelente y hermosa obra! Mi apreciado poeta; Para mi fue un inmenso placer disfrutarlo mientras lo iba leyendo, para usted los aplausos sinceros desde la distancia!
    Desde la gratitud y el verso!
    Henry Alejandro Morales

    • racsonando

      Muy agradecido con tan grata presencia. Es un honor y estímulo a estas letras cuyo sendero y fuerza se enmarca en estas amistades, letras y sentires literarios.

      Bendecida noche poeta. 🙏🙏👍

    • JUSTO ALDÚ

      Vaya poemita amigo, aqui conviertes la navegación en una metáfora del viaje interior y creativo. La barca, el viento y el faro representan memoria, búsqueda y destino, mientras el mar funciona como espacio de reflexión y transformación. Destaca la musicalidad del texto, especialmente en las repeticiones que actúan como un oleaje constante y le dan un tono casi ceremonial. Las imágenes marítimas están bien logradas y transmiten una sensación de movimiento espiritual, donde el poeta parece reconciliarse con su origen y con el rumbo de su propia travesía.

      Saludos

      • racsonando

        Gracias estimado, Justo. Tu buen ojo y tacto presentes en nuestros imaginarios poéticos son estímulo, fuerza y energia para continuar trazando sus senderos.

        Bendecida noche.

      • LOURDES TARRATS

        Estimado amigo,

        He encontrado algo extremadamente especial en este escrito.

        Este poema transmite una autenticidad emocional poco común. Hay escritos que buscan profundidad únicamente a través de imágenes bellas o emociones intensas; aquí ocurre algo más complejo. Se percibe una voz que no solo siente lo que escribe, sino que también lo piensa profundamente. El poema avanza como una reflexión interior sostenida por símbolos que no parecen decorativos, sino necesarios para expresar una experiencia íntima de memoria, identidad y búsqueda.
        Me llamó especialmente la atención la manera en que el texto equilibra sensibilidad y conciencia literaria. El autor sabe perfectamente el universo simbólico que está construyendo, pero nunca pierde humanidad dentro de él. Esa es, quizá, una de las mayores virtudes del poema: detrás de la elaboración conceptual sigue latiendo una emoción verdadera.
        También percibo una personalidad muy consciente de su mundo interior, pero no encerrada en él. Hay introspección, sí, aunque no narcisismo. El poema no parece escrito para impresionar al lector, sino para ordenar algo verdadero dentro del propio autor. Y justamente por eso logra conectar. Uno siente que la barca, el mástil, el puerto o el mar no son adornos poéticos: son estructuras emocionales genuinas desde donde el autor piensa su existencia.
        Además, hay una musicalidad muy difícil de lograr sin que se vuelva artificial. Las repeticiones (“el viento conoce mi nombre…”, “siempre vuelve al mar”) funcionan porque tienen peso emocional, no solo sonoro. Parecen pensamientos que regresan solos, como esas ideas que una persona repite internamente porque ya forman parte de su identidad.
        Y quizá lo más valioso: el poema transmite pertenencia. No la pertenencia a un lugar físico, sino a una esencia. Al final queda la impresión de que el autor entiende algo fundamental: uno puede alejarse mucho de sí mismo, pero hay ciertas verdades interiores que siempre encuentran el camino de regreso.
        Gracias por compartir este escrito. Muy bien ejecutado.

        Un fuerte abrazo, porque:

        POETAS SOMOS…

        • racsonando

          ¡Vaya, que me has dejado sin palabras! Es un enorme elogio, y me siento sumamente complacido con tus generosos apuntes. La poesía, aguarda, espera y su mejor pago, es un lector que establezca sus conexiones dentro de los imaginarios poéticos. ¡Poemas del Alma para el Alma!

          Inmenso mi abrazo y bendecida noche.

        • ElidethAbreu

          Un placer transitar por este viaje a la memoria querido amigo.
          Precioso poema y un hondo sentimiento.
          Abrazos y gracias.

          • racsonando

            Estimada dama, siempre es un honor vuestra visita y cercanías.

            Bendecida noche.

          • Noa Subin

            Agradezco la exquisitez con la que elige cada palabra, demostrando un dominio admirable del lenguaje poético.

            Saludos

            • racsonando

              Noa Subin, soy el más agradecido, estas gentilezas alimentan y estimulan nuestras lides poéticas.

              Bendecida noche.

            • Mirta Elena Tessio

              Hola vengo a buscar que tu viento apacigüe mis aguas violentas.Estoy embriagada de un dueto el de Carmen y Justo.En fin la poesìa nos junta, acercan distancias, destruyen barreras .Somos poetas sumergido en los mitos un ramo de sueños racsonando y estoy en tus versos esculpidos de honduras olas del mar. Esa mar que llega ser un puente que separa otros vientos, los míos que jamas me traeràn los vientos que amè.Pero si tu eres faro yo soy el candil que dibuja mi sensibilidad como tu raudo mástil. Las repeticiones le dan fuerza. Me recuerda a un autor cubano Nocturno III - José Asunción Silva te lo recomiendo. Abrazo de luz desde mi candil de versos.

              • racsonando

                Preciosos comentarios que alientan, estimulan y son puente para que la obra poética se nutra.
                Ah, José Asunción Silva, inolvidable. Una figura objeto de estudio en nuestra tierra, una vida y obra que impregna toda nuestra geografía colombiana.

                Bendecida noche



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