LA TRAVESÍA DEL FARO DESPIERTO
Remonta mi barca las olas inquietas,
con su mástil clavado en la memoria de los vientos.
Céfiros de palabras golpean la madera:
a Barlovento, el corazón y su aliento;
una red lanzada con furia al abismo...
¡y en la malla, un tropel de pensamientos!
El viento conoce mi nombre…
el viento conoce mi nombre…
A Sotavento, la calma:
los peces se vuelven concierto en el fondo.
Ya no hay deriva, ni naufragio, ni sombra,
solo mi barca que habita lo hondo.
El viento recuerda el puerto…
el viento recuerda el puerto…
Navego ufano en mi barca de madera y verbo,
en esta marea de claros presagios,
donde la quilla es música que arrulla al desierto
y el horizonte: un abrazo,
mi faro encendido hacia otro puerto.
El viento regresa a lo hondo…
el viento regresa a lo hondo…
Aferrado a mi mástil:
una red de peces polifónicos
me recuerda...
de dónde viene y a dónde llega el viento.
Y el viento…
siempre vuelve al mar.
Y el viento…
siempre vuelve al mar.
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.