Solo Dios sabe lo mucho
que yo quisiera creer
que aquello fuera bastante...
que lo que no supe hacer
por intentar aliviarte,
fuera una falsa impresión
de no haber sido capaz...
de faltarme voluntad
y saber acompañarte.
Quisiera haber estado más...
pasar más tiempo a tu lado,
y volverte a despertar.
Después... cogerte la mano,
y juntos poder escuchar
(con mi móvil en la almohada)
un concierto para piano,
mientras tú mueves la mano
y marcas con ella el compás.
Recuerdo aquellas mañanas
que pasaba junto a ti,
en las que pude cuidarte...
¡Ojalá estuviera allí!
Tengo mucho que contarte,
tantas cosas que no puedo,
ahora que te has marchado...
que ya no estás a mi lado
¡y te echo tanto de menos!
-
Autor:
Slocker (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 17 de mayo de 2026 a las 14:52
- Comentario del autor sobre el poema: Hoy hace cuatro años que falleció mi padre tras una larga agonía… yo iba a verle al hospital de vez en cuando pero me quedé con la sensación de que pude hacer mucho más por acompañarle y de ese sentimiento salió este poema entonces.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, Rosario_Bersabe, Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, ElidethAbreu, LOURDES TARRATS, Noa Subin, Éusoj Nidlaj

Offline)
Comentarios4
¡Qué bonito y sentido poema! Siempre nos queda esa sensación de que pudimos hacer más, comunicarnos más. ¿A quién no le ha pasado?
Saludos, Juan.
Muchísimas gracias por tu comentario
Feliz domingo Rosario!
Un saludo
Juan
Querido JuanDumBass. Que hermoso poema a su señor padre.
Nunca se olvida su amor y comprensión y cuando ya no están lo echamos de menos.
Gracias por compartir estos sentimientos.
Abrazos.
Quería Elideth,
Gracias a ti por pasarte y por tu sentido comentario…
Un abrazo y feliz domingo
Feliz Domingo.
Querido Juan, amigo.
Hay poemas que no se escriben: se escapan. El tuyo es uno de esos. Se siente que no nace de la culpa, sino de ese amor silencioso que uno descubre cuando ya no puede tocar la mano que antes estaba ahí. Lo que dices —y lo que callas— revela que sí estuviste, que sí cuidaste, que sí acompañaste, aunque ahora la memoria te haga dudar.
Esa imagen del concierto para piano en la almohada me atravesó con suavidad. Tiene una intimidad tan verdadera que solo puede venir de alguien que estuvo presente, incluso en la fragilidad. Ese “ojalá estuviera allí” no es reproche: es la forma más humana de seguir queriendo.
Tu padre no tuvo solo un hijo que lo visitaba: tuvo un hijo que lo miraba, que lo escuchaba, que aún hoy le habla desde un poema. Eso también es compañía. Eso también es presencia.
Gracias por compartir algo tan hondo y tan limpio. Se siente. Y llega.
Te envio un fuerte abrazo, porque:
POETAS SOMOS...
Querida Lourdes,
Muchas gracias por tu precioso comentario, has hecho que me emocione…
Un fuerte abrazo para ti también
Juan
Gracias a ti por confiarnos con tanta delicadeza y a la vez profundidad emocional.
No olvidemos, Juan, amigo, que:
POETAS SOMOS...
Es un verdadero placer dejarse llevar por la musicalidad y la precisión de su redacción poética.
Saludos
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.