Solo Dios sabe lo mucho
que yo quisiera creer
que aquello fuera bastante...
que lo que no supe hacer
por intentar aliviarte,
fuera una falsa impresión
de no haber sido capaz...
de faltarme voluntad
y saber acompañarte.
Quisiera haber estado más...
pasar más tiempo a tu lado,
y volverte a despertar.
Después... cogerte la mano,
y juntos poder escuchar
(con mi móvil en la almohada)
un concierto para piano,
mientras tú mueves la mano
y marcas con ella el compás.
Recuerdo aquellas mañanas
que pasaba junto a ti,
en las que pude cuidarte...
¡Ojalá estuviera allí!
Tengo mucho que contarte,
tantas cosas que no puedo,
ahora que te has marchado...
que ya no estás a mi lado
¡y te echo tanto de menos!