La resaca eterna de un cigarro rojo que besó tus labios me da envidia.
Sé que no tienes poetas favoritos, pero sí un léxico de los malditos.
Así que puedo decir:
qué puta envidia le tengo a esos cigarros que probaron tus labios, ya sean rojos o azules; esos que murieron junto al vicio de amarte, inhalando y exhalando humo frío.
Luego los dejas a la mitad, aplastados sobre un cenicero, y sigues con los rojos.
Qué puta envidia, porque a esos sí los dejas pudrirse lentamente.
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Autor:
Cococherry (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 16 de mayo de 2026 a las 13:39
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios1
Genial.
saludos poeta Cococherry
Saludos Salvador
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