Ante el umbral del abismo asentado,
Minos ejerce su función severa;
mide la culpa en concéntrica esfera
y juzga el peso del error pasado.
Al imperio del dolor desahuciado,
llega la turba en implorante hilera;
calcula el monstruo la condena fiera
según el grado del vivir pecado.
Lanza la cola en espiral de espanto,
ciñe su lomo en riguroso nudo
y marca el radio de eternal quebranto.
Tiembla el converso ante el dictamen crudo;
mientras el llanto del dolor desata,
su propia cifra la sentencia acata.
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Autor:
Cjb... (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 16 de mayo de 2026 a las 11:20
- Comentario del autor sobre el poema: En la Divina Comedia de Dante Alighieri, Minos es el monstruoso y severo juez del Infierno. Situado a la entrada del abismo, escucha los pecados de las almas en fila y dicta su sentencia de una forma muy peculiar: enrosca su larga cola alrededor de su cuerpo y el número de vueltas determina el círculo exacto al que el pecador es condenado para siempre. Este poema captura ese instante de juicio implacable y eterno.
- Categoría: Fantástico
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Osler Detourniel, Salva45, Antonio Pais, El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z., Javier Julián Enríquez

Offline)
Comentarios1
Muchas gracias por este bello soneto, en el que se percibe cómo en el umbral de la existencia, la conciencia se enfrenta a la inevitable balanza de la moralidad, donde Minos, arquetipo de la justicia divina, escruta la profundidad del error pasado, cual esfera concéntrica que abarca la totalidad del equívoco. Así, la espiral de la cola de Minos, en su riguroso nudo, parece delinear el radio de un quebranto eterno, una sentencia inscrita en la urdimbre misma del ser. En este momento crucial, pues, la cifra de su propia impronta vital se manifiesta en acatamiento de la sentencia, una verdad ineludible que la propia existencia ha cifrado. En ese marco, el poema, con sublime precisión, aborda la naturaleza intrínseca de la responsabilidad y las consecuencias ineludibles de las acciones, al sugerir que la justicia última reside en el autoconocimiento y la aceptación del propio destino forjado.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Muchas gracias por tu maravilloso comentario. Has definido de forma impecable el núcleo del poema: la justicia última como un acto de autoconocimiento y aceptación. Me honran mucho esas palabras.
Un cordial saludo y un fuerte abrazo con sincero aprecio
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