Pensé admitir algunos hechos
si dulcemente por tu cabeza pasaban las olas,
entre lo que me quieres y te quiero:
si me quieres, no me recortes.
Son mis suspiros
la rama del presentimiento,
así como el fondo de la música.
Chorrea la tristeza por los muebles
que arrebató la boca de los vivos:
porque una misma almohada
insiste sobre el mundo tu fatiga.
Todo es como una abeja;
manos y cara lavada
quiere lograr la flor indivisible
y recolectar polen,
para despues convertir la colmena
en un mejor hogar.
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Autor:
David Pech (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 16 de mayo de 2026 a las 00:27
- Categoría: Amor
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez
- En colecciones: 40.

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