A MI OLIVO

Elias Castellano

 

 

Cuando el alba despierte

me ha de encontrar dormido

bajo tus ramas verdes,

sobre los pastos secos

y entre la brisa agreste.

 

Sobre un peñasco liso

reposará mi frente.

Yo absorberé tus sueños

de aceitunas y aceite

con sabor milenario

de guerras y de muertes.

De fatigas y penas

que dejaron las gentes.

 

Cuando al alba despierte

contemplaré tus frutos

brillando al sol naciente.

Encenderé unas ascuas,

tostaré el pan. Tu aceite

bautizará su miga

como un oro latente

que ungiera vida nueva

para la anciana muerte.

 

¡Cuando el alba despierte!

 

Cuando el alba despierte,

será un día cualquiera

¡Igual a los de siempre!

Y al fin de la jornada

con el cuerpo doliente,

sobre la parda tierra,

yo, volveré a tenderme

con mi dura almohada,

bajo tus ramas verdes.

 

Tú seguirás erguido

en tu lugar de siempre.

Conociendo otras vidas.

Conociendo a otras gentes.

Y una noche lunada,

quizás tú, me recuerdes

mientras dormía exhausto

bajo tu sombra verde.

 

Ver métrica de este poema
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.