La soledad me ciñe su corona,
lejos del ruido y la vulgar porfía;
en este altar de muda compañía,
mi espíritu sereno se abandona.
No envidia al sol que mueve las mañanas,
ni el cetro débil que otros llaman gloria;
pues para mí mantengo la memoria
de lo que el viento escribe en las ventanas.
Y en ese viento que en las viejas hojas
escribe y borra el rastro de mi historia,
leo el secreto que la noche ofrece.
Porque al final las sombras son congojas
que el alba trueca en silenciosa gloria,
y en su fulgor mi espíritu amanece.
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Autor:
Juan Roldan (
Offline) - Publicado: 15 de mayo de 2026 a las 03:29
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, Una voz, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios1
Y en ese viento que en las viejas hojas
escribe y borra el rastro de mi historia,
leo el secreto que la noche ofrece.
Saludos
👍
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