Juan Roldan

La soledad me ciñe su corona

La soledad me ciñe su corona,

lejos del ruido y la vulgar porfía;

en este altar de muda compañía,

mi espíritu sereno se abandona.

 

No envidia al sol que mueve las mañanas,

ni el cetro débil que otros llaman gloria;

pues para mí mantengo la memoria

de lo que el viento escribe en las ventanas.

 

Y en ese viento que en las viejas hojas

escribe y borra el rastro de mi historia,

leo el secreto que la noche ofrece.

 

Porque al final las sombras son congojas

que el alba trueca en silenciosa gloria,

y en su fulgor mi espíritu amanece.