Ella es la reina sin corona,
trascendiendo la pantalla,
con la tanga que apasiona
y su cuerpo que enamora.
En su reducto iluminado
con luces led, tendencioso,
promociona su producto;
insulto para su honor y
salvación de bolsillo.
Baila sensual la diosa
de Palermo, haciendo
de su magia sexual
la miseria genital.
Contoneándose en la barra,
besándose los suaves senos
y batallando con otro
cuerpo en llamas.
Ella es el ego alto en el listón
virtual, el precio alto con su
bastión de seguidores, carne
deseada en el mercado digital.
Curvilínea modelo de anhelo top,
yema de vida a borbotones,
botón que activa el placer
y su caliente función, condición.
Ella es la hermosa diosa
del altar de código binario,
el desprecio de ordinarios
con manos pervertidas.
El rostro del desencanto,
la valía de vender encanto
con su canto de frustrada sirena.
Es la sirvienta febril del placer,
amanecer bonificado, recado
del olvido con fuego extinguido.
Ella es la reina sin corona
a quien el corazón no perdona
y su cariño con valor agregado,
ceremonia de pasión, en ideas
promiscuas se desmorona.
Hernán J. Moreyra
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Autor:
Jaher (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de mayo de 2026 a las 19:50
- Comentario del autor sobre el poema: Del recopilatorio "Nuevo Orden Inusual" (2020-//) Poema de reflexión/social
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Hernán J. Moreyra, Poesía Herética, alicia perez hernandez, Antonio Pais, JUSTO ALDÚ, Tommy Duque, Una voz, Antonio_cuello, WandaAngel
- En colecciones: Nuevo Orden Inusual.

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