LA OTRA PÒESÍA: ANATOMÍA DE UNA IMPOSTURA.

Nkonek Almanorri

 

 

En la poesía el problema

Empieza cuando se

Escribe y se

Desarrolla

Como

Una

Estética de la evasión.

 

Insisto: no soy poeta, no al estilo y modo en que muchos se creen y dicen llamar poetas, no porque desde siempre, desde que empecé a escribir en espacios de las redes, descubrí que en éstas hay un estilo, que se dice poético, y que en realidad y en fondo no lo es pero que funciona como una distracción y hasta como un calmante emocional. Son, no poemas en sí mismo, sino más bien textos de ocurrencias que andan con la sutil apariencia de poemas pero que carecen – la inmensa mayoría de ellos – de algo muy esencial en la poesía y que es la negación de los conflictos sociales en que está inmersa la realidad de los humanos hoy; en este sentido digo y me pregunto, y es en lo que muchas veces me apoyo para mi crítica: ¿Dónde están los sentimientos e incluso las emociones de estos poetas de hoy que no denuncian, en sus poemas, el dolor y hasta el terror que la mayoría de la sociedad sufre hoy? ¿De qué hablan y escriben estos poetas en medio de tanta tristeza humana?

 

En verdad, y a fuerza de fijarnos bien, dichos poemas no dicen nada inexacto, aquí la hipocresía es muy sofisticadas, sofisticadísima, pues dicen verdades tan vagas y tan cercanas que resultan abiertas  a las más burdas de las mentiras.

 

Lo que se pretende, se expone, se lee y sirve como denuncia en el fondo son solo palabras requetebuscadas y escritas hasta el hartazgo que dicen, por ejemplo, que el mundo es un paraíso casi aún por descubrir aunque lo que de momento se sabe de él es que es un lugar de paz infinita y que cuestiones como lo que ocurre en Irán, Irak, Sudán del Sur, Palestina, Libia, Siria, Afganistán, Sahara, Ucrania, Argentina, Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Brasil e incluso en EEUU con su avanzadísima democracia no es cierto, es mentira. Ante todo esto la Humanidad está envuelta en un refugio y no en un espejo donde podría quedar reflejada su propia miseria y donde al final y por si hubiera duda de algo, o de todo, para algunos siempre está o aparece Dios.

 

En este mundo de algunos poetas, y poetisas, el autor de sus palabras me suena, cuando los leo, (por esta razón prácticamente no comento, o lo hago muy pocas veces cuando lo que leo lo merece) a personajes sin historia propia, sin moral y menos aún con emociones; aquí, digo: “ El YO como poeta se presenta en público sin arraigo social, sin alma, sin pensamiento ni identidad ante nada ni nadie” es, son, los poetas en estas condiciones, un mercadillo de productos consumibles que se presentan para ser recogidos y llevados (aquí entra el apartado de los Likes y que es como la moneda con la que pagas para que te compren los mismos productos que en otros mercadillos y así sucesivamente…)

 

Algunos, y algunas, quieren mencionar las emociones pero, se intuye antes de que acaben las palabras en el primer renglón, que todas carecen de argumentos y causas reales: Son unos nadies. Escriben de la tristeza, de la esperanza incluso de (si se atrevieran) de volver a uno mismo, todo esto, y más, pero siempre sin mencionar ni hacer ver esas creencias y esos estados en ninguna circunstancia reconocible. Su propia tristeza, aún si la reconociera, no podría jamás ser respondida ni compartida, quedaría dentro y por cobardía no la mostraría públicamente.

 

Por último, en la mayoría de estos casos cuando se lee, se vuelven a leer aquí ingentes cantidades de poemas así, el final siempre es el mismo y obligatorio: todos estos poemas acaban con un: “…Y sin embargo, la luz de un mañana será diferente” Aquí y en mi caso siempre digo y pienso que el dolor, la farsa e incluso el desinterés social, emocional y humano queda encerrado y bien encerrado antes de que el leyente (esta palabra existe pero no es de uso común) pueda saber la verdad.

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