EL DESTIERRO DEL AVE (El Barbecho de la Memoria)

racsonando



EL DESTIERRO DEL AVE (El Barbecho de la Memoria)

 

Llegó la hora

de dejar que el viento cruce por mi calle

y que su voz de nubarrones no se pierda;

que no se extinga en su vuelo raudo

sobre el transeúnte de espejuelos.

Ya no quiero sonajeros,

ni libros abiertos de remedos:

yo soy la llave, la cerradura y el cerrajero.

Todo es pérdida y desierto:

viento enmascarado en el jean raído de un viajero;

un ciclo de sueño, rito y duelo.

Todo intenta reposar en la alacena:

pan de moho que ya no emite gemido

allí donde parasitan los sonidos;

fruta macerada, sonámbula y ajena,

rodando, extraviada entre los cestos y vitrinas.

Dejaré al sinsonte y la yerbabuena

posarse en la rama desnuda

—hueso y hoja—.

Que sus granos se marchen con su olvido,

que su canto de animal,

trémulo y dormido,

se hunda en el barbecho de la memoria

hasta que el ocaso de su tarde arda.

Que regrese el viento…

que abone para siempre el umbral de las esquinas.

Yo gritaré frente al dolor

y frente al olvido;

me bañaré en la vieja sangre

de quienes no encontraron su regreso.

Rasgaré para siempre las vestiduras y,

para que mi alma yazga intacta,

mudaré mi piel, tensaré los nudos del delirio:

Soy el ave…

Soy el ave… 

 Soy el ave en fuga de su nido.

 

Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.

 

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  • Autor: Racsonando (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 14 de mayo de 2026 a las 00:47
  • Comentario del autor sobre el poema: Entre el viento, la herrumbre de los objetos y las grietas de la memoria, EL DESTIERRO DEL AVE (El Barbecho de la Memoria) despliega una travesía poética sobre el desarraigo y la transformación humana. Con imágenes ásperas y profundamente simbólicas, el poema convierte el deterioro cotidiano en territorio ritual: pan de moho, vitrinas, yerbabuena, sangre y viento dialogan con la figura del ave en fuga, símbolo de quien abandona el antiguo nido para atravesar el umbral del cambio. Una pieza de tono existencial y telúrico donde la memoria no se extingue: reposa, arde y vuelve a germinar.
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 11
  • Usuarios favoritos de este poema: racsonando, Lualpri, alicia perez hernandez, Antonio Pais, Salvador Santoyo Sánchez, Jaime Correa, Poesía Herética
  • En colecciones: \"Voces de Pájaros, Colmenas y Barro\".
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