La luna ya no hace nada.
Permanece ahí,
igual que siempre,
pero ahora devuelve
todo lo perdido.
Hay noches
en que basta una canción,
una flor marchita en una mesa,
el ruido lejano de una guitarra,
para abrir otra vez
lo que parecía cerrado.
No se aprende a olvidar.
Se aprende
a cargar las cosas.
A caminar con ellas
sin nombrarlas demasiado.
Cuando el amor termina,
no desaparece.
Se dispersa.
Queda adherido a los objetos,
a ciertas calles,
a la forma en que cae la luz
sobre los jardines vacíos.
Y entonces el mundo cambia.
-No deja de existir-
Solo pierde algo.
Como si detrás de todo
hubiera quedado
una ausencia mirando.
Uriel Flores. 2026
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Autor:
Uriel F (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de mayo de 2026 a las 00:29
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Antonio Pais, LOURDES TARRATS, racsonando
- En colecciones: El libro de la peste.

Offline)
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