¡DEJAD QUE LOS DESGRACIADOS VENGAN A MÍ!
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No es tan sencillo como se cree, ser partidario del dolor, requiere de mucha resiliencia. Sentirse vacío sin ninguna aparente razón, codo a codo con la soledad: de madrugada austera, o tarde encebollada, sin capas solo quemaduras de lágrimas. A media noche, servirse cubos duros de secos bollos, unas chispas de recuerdos enlatados, y tragarse risas contraídas de una especie de retrato familiar que ya no es familiar; salpica y ni mide la poca y egoísta labor del partidario.
Tomar apuntes de su rival atosigado por el cotillón y el doblón de numerosas dichas arrinconadas en una sola palabra. Es extraño. Si ambos bien se conocen, de soslayo quizá, pero se conocen. ¿Y quién es el rival? El mismo que una sonrisa burlesca te sacará al terminar esta confesión desalmada.
No es ni práctico, solo didáctico, pues, así le apetece a la pluma sacar sus mordisqueadas orejas, mordiscos que le atribuye a su capataz que lo domina... ¡Con que furia le somete a ser su bocina!
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Autor:
Ocram Anatnom (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 13 de mayo de 2026 a las 00:54
- Comentario del autor sobre el poema: 🌚🌝🌚
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri, Mª Pilar Luna Calvo, Tommy Duque

Offline)
Comentarios1
Reflexión sobre convivircon el dolor y la soledad, atrapado en recuerdos y vacío emocional, donde su mayor rival es él mismo y su propia mente.
Sé se qué hablas, hace unos años anduve así.
Al final, solo es una prueba, como una especie de examen que se padece en propia carne.
Así que, enfrenta, suma y sigue.
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