Éusoj Nidlaj

\"PARTIDARIO\"

No es tan sencillo como se cree, ser partidario del dolor, requiere de mucha resiliencia. Sentirse vacío sin ninguna aparente razón, codo a codo con la soledad: de madrugada austera, o tarde encebollada, sin capas solo quemaduras de lágrimas. A media noche, servirse cubos duros de secos bollos, unas chispas de recuerdos enlatados, y tragarse risas contraídas de una especie de retrato familiar que ya no es familiar; salpica y ni mide la poca y egoísta labor del partidario.

 

Tomar apuntes de su rival atosigado por el cotillón y el doblón de numerosas dichas arrinconadas en una sola palabra. Es extraño. Si ambos bien se conocen, de soslayo quizá, pero se conocen. ¿Y quién es el rival? El mismo que una sonrisa burlesca te sacará al terminar esta confesión desalmada.

 

No es ni práctico, solo didáctico, pues, así le apetece a la pluma sacar sus mordisqueadas orejas, mordiscos que le atribuye a su capataz que lo domina... ¡Con que furia le somete a ser su bocina!