Perdí la esperanza en unos labios
y me rendí ante ese veneno elegante,
sutil como licor fino
que no arde al primer trago,
pero incendia lento por dentro.
Embriaga la ausencia de juicio,
te vuelve adicto a regresar
aunque cada sorbo cueste caro,
aunque sepas
que algo en ti terminará en ruinas.
Porque no existe vicio más incurable
que aquello que nos fue prohibido,
eso que se prueba una vez
y deja al cuerpo mendigando eternidades.
Y nada vuelve a sentirse igual después.
El mundo cambia de sabor,
las mañanas amanecen pesadas,
como si el sol también cargara abstinencia
y la calma hubiera abandonado la habitación.
Somos culpables
de volvernos devotos del placer,
de besar aquello que nos destruye
solo porque, por un instante,
nos hizo sentir vivos.
-
Autor:
R. (
Offline) - Publicado: 12 de mayo de 2026 a las 22:31
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: CARMEN DIEZ TORÍO

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.