Nunca un intermedio, esta jaula pálida no conoce su péndulo, su arco, su rostro desmedido.
El brillo de la agonía, la dulce variación de la indiferencia y el acertijo.
No me des tregua, ahogame en lo ordinario y sublime.
Oblígame a saltar cada espejo, a combatir el sueño tormentoso.
Que soy un poeta ordinario, un charco azul de promesas.
Saber que escudas ciegamente, que juegas de cielo a cielo, inocente espia atemporal.
Porque tu boca me encanta, sello de súplica, estómago de rosas.
Perdido entre las cenizas, en el reino más azul, más solitario.
(¿Sin nada más que un destello de alas, ningún retorno de fe, sólo un cristal, un fino cristal en su justa justicia, en su ocupada y rebelde conciencia?...)
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Autor:
Kamar Oruga (
Offline) - Publicado: 12 de mayo de 2026 a las 12:35
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Antonio Pais, El Hombre de la Rosa, Lucía Gómez, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios2
Gran poesía poeta.
La sabiduria del conocimiento es tú genial pluma que escribe versos sobre el folio blanco estimado Kamar
Recibe un fuerte abrazo de Críspulo desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
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