Caí.
Y otros sangraron conmigo.
El ángel caído
sembró la tierra del mal
con las manos que antes
repartían luz.
No hubo intención.
Hubo ceguera.
Y la ceguera
también destroza.
Recogí los pedazos
sin saber cuáles eran míos
y cuáles
arrancados de otros.
Aprendí tarde
que caer no absuelve.
Que el daño hecho en la caída
sigue siendo daño.
Y con eso cargo.
No como condena.
Como verdad.
Antonio Portillo Spinola ©️
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Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 12 de mayo de 2026 a las 07:58
- Comentario del autor sobre el poema: La caída → una pérdida de equilibrio interior. Puede ser depresión, rabia, ego, desesperación, obsesión, orgullo, sufrimiento acumulado… El ángel caído → la conciencia de haber tenido también luz, capacidad de amar o cuidar, antes del daño. “No hubo intención. Hubo ceguera.” → el reconocimiento de que muchas heridas nacen de no saber verse a uno mismo mientras se cae. “Caer no absuelve.” → comprender que sufrir no elimina la responsabilidad sobre lo que hicimos sufrir. “Y con eso cargo. No como condena. Como verdad.” → aceptar el pasado sin convertirlo ni en martirio ni en excusa. El poema, en el fondo, habla de madurez moral. De dejar atrás la necesidad de ser “el bueno” de la historia y aceptar algo más difícil: que uno puede haber amado y herido al mismo tiempo
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 22
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, CARMEN DIEZ TORÍO, Mauro Enrique Lopez Z., Noa Subin, Osler Detourniel, Daniel Omar Cignacco, El Hombre de la Rosa, Salvador Santoyo Sánchez, racsonando

Offline)
Comentarios1
La sabiduria del conocimiento es tú genial pluma que escribe versos sobre el folio blanco estimado Antonio
Recibe un fuerte abrazo de Críspulo desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
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