Octavo Vals

Maria elizabeth Freire

Ámame

cuando la noche caiga

y me alcance.

En esos inviernos largos

que ocupan mis mañanas.

Escucha también lo que callo.

Avanza junto a mí,

al ritmo de este tiempo torcido,

como ese vals

que nunca  bailamos.

Mientras, yo te amo en tus pausas,

en esa simpleza tuya

que me acaricia el sueño.

Que la vida pase

mientras pescamos.

Y aunque el frío arrecie,

bailemos sobre estas montañas quietas.

Sigamos juntos

en nuestra danza extraña.

Acompáñame

solo un poco más.

Finjamos otra vez la boda,

nuestro vals inventado:

ahora más lento,

más pesado,

con otros sueños

y nuevas páginas

en el álbum.

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