La lluvia cae lenta sobre los techos tibios de la tarde, y las calles guardan el eco húmedo de los pasos.
En una ventana alguien riega una planta como si todavía creyera que el mundo puede salvarse con un poco de agua.
Las montañas miran en silencio.
No juzgan.
Solo permanecen, antiguas y verdes, mientras nosotros corremos detrás de relojes que nunca nos alcanzan.
Yo también corrí con los bolsillos llenos de ruido, con palabras rotas, con miedo de detenerme.
Pero esta noche el viento entra despacio y mueve las cortinas como una mano tranquila.
Entonces entiendo algo mínimo: la vida no era la meta, sino este instante breve en que respiro y el cielo, allá arriba, todavía arde de azul.
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Rafael Blanco López
Derechos reservados
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Autor:
Luis Rafael (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de mayo de 2026 a las 12:14
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 75
- Usuarios favoritos de este poema: Osler Detourniel, Daniel Omar Cignacco, Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., Antonio_cuello, CARMEN DIEZ TORÍO, Mª Pilar Luna Calvo, Salvador Santoyo Sánchez, WandaAngel, Pedro Novoa Pavon Novoa, Noa Subin, antonio cuervo, Lucía Gómez, racsonando, Sheilo Sanz, EmilianoDR, Ferran Sorel, Salva45, India De La Puente, alas blancas, Sergio Alejandro Cortéz

Offline)
Comentarios2
Bello poema poeta.
Te invito a leer mi nuevo poema :
https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-824951
Estimado poeta: Me encantó tu prosa poética, porque de una manera sencilla pero lírica, y a través de una tarde cualquiera, nos conduces a un cierre muy potente, donde aparece una enseñanza serena sobre la vida: “Entonces entiendo algo mínimo: la vida no era la meta, sino este instante breve en que respiro y el cielo, allá arriba, todavía arde de azul.” El final resume con mucha fuerza el sentido del texto, transformando lo cotidiano en una reflexión profunda sin perder naturalidad. Gracias por compartirlo. Feliz día, un abrazo.
Gracias por tomate el tiempo para estar por un momento ahí. Igual no me interesa un dialecto poético con palabras rebuscadas, me doy por bien servido cuando logro expresar lo que en verdad quiero decir.
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