Hojas de invierno.
Las hojas no caen por cansancio
lo hacen porque ya no hay argumento que las sostenga,
el árbol no las retiene,
no transa con su propia pérdida
simplemente las deja como si nunca hubiesen sido suyas.
Hay crudeza en ese gesto
una lógica ajena a la compasión,
lo que cesa de sostenerse; se desprende
aunque aún conserve forma de vida.
He visto personas aferrarse a lo que los roe
rebautizar con un nombre “aceptable” para no llamarlo miedo,
cubrir con un discurso funcional lo que es abandono,
como si el lenguaje pudiera restaurar la savia,
que insistir torciera lo que ya cedió,
el invierno no da tregua a la necrosis.
El suelo acumula lo que alguna vez fue
nadie lo lamenta lo suficiente,
ni el viento se paraliza a recordar tal génesis,
todo continúa con una indiferencia precisa
como si descender fuese la única verdad estable.
Tal vez lo trágico fue haber sostenido un cadáver…
creído que persistir era una promesa,
confundido permanencia con sentido
en no advertir que todo vínculo es transitorio,
incluso la raíz desconoce su final,
el tiempo no arranca
solo evidencia lo que nunca estuvo asegurado.
xElthan.
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Autor:
Elthan (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de mayo de 2026 a las 01:07
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, Salvador Santoyo Sánchez, Una voz

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