¡Oh, espíritus de jóvenes marineros!
Atadme como antaño hicisteis con Ulises.
Que la cera de fuego selle mis oídos;
amarrad también vuestra soberbia al mástil.
Una tormenta amanece, negra y ciega,
en el mar de las pasiones,
mientras las sirenas cantan, embelesando.
¡Cuántos encantos nos acechan con su dulzura!
A lo lejos, ¡tierra! Salvemos nuestras almas.
«¡Resistid!», es el grito desesperado del Creador.
Un sol apaga a la luna, cómplice de la sinrazón.
Enderezad el timón que intenta gobernarse solo;
mantened el temple ante el canto de las nereidas.
Dejad que pase, ajenos al encanto;
marineros, soltad todo el orgullo:
pisad y bendecid suelo de Ítaca.
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Autor:
Luis Rayo (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 10 de mayo de 2026 a las 16:09
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 63
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, Osler Detourniel, Salvador Santoyo Sánchez, Mª Pilar Luna Calvo, mauro marte, JUSTO ALDÚ, El desalmado, Daniel Omar Cignacco, Mauro Enrique Lopez Z., racsonando, Noa Subin, EmilianoDR

Offline)
Comentarios2
Ohhh vaya, el poema reelabora con acierto el mito de Ulises y las sirenas para convertirlo en una reflexión sobre las tentaciones humanas, el orgullo y la necesidad de resistir ante aquello que desvía el rumbo interior.
El poema avanza desde la amenaza del naufragio hacia una idea de salvación basada en la humildad y la fortaleza moral. El cierre en Ítaca funciona no solo como regreso físico, sino como retorno al equilibrio y a la verdad esencial después de atravesar el engaño y el deseo.
Saludos
Gracias estimado poeta, un abrazo.
Bello poema poeta.
Te invito a leer mi nuevo poema :
https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-824951
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