CERA DE FUEGO

Luis Rayo

¡Oh, espíritus de jóvenes marineros!

Atadme como antaño hicisteis con Ulises.

Que la cera de fuego selle mis oídos;

amarrad también vuestra soberbia al mástil.

 

Una tormenta amanece, negra y ciega,

en el mar de las pasiones,

mientras las sirenas cantan, embelesando.

¡Cuántos encantos nos acechan con su dulzura!

A lo lejos, ¡tierra! Salvemos nuestras almas.

 

«¡Resistid!», es el grito desesperado del Creador.

Un sol apaga a la luna, cómplice de la sinrazón.

Enderezad el timón que intenta gobernarse solo;

mantened el temple ante el canto de las nereidas.

 

Dejad que pase, ajenos al encanto;

marineros, soltad todo el orgullo:

pisad y bendecid suelo de Ítaca.

 

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Comentarios2

  • JUSTO ALDÚ

    Ohhh vaya, el poema reelabora con acierto el mito de Ulises y las sirenas para convertirlo en una reflexión sobre las tentaciones humanas, el orgullo y la necesidad de resistir ante aquello que desvía el rumbo interior.
    El poema avanza desde la amenaza del naufragio hacia una idea de salvación basada en la humildad y la fortaleza moral. El cierre en Ítaca funciona no solo como regreso físico, sino como retorno al equilibrio y a la verdad esencial después de atravesar el engaño y el deseo.

    Saludos

    • Luis Rayo

      Gracias estimado poeta, un abrazo.

    • Daniel Omar Cignacco

      Bello poema poeta.
      Te invito a leer mi nuevo poema :
      https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-824951



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