Padre...
Despiértate en él, en sus días.
Cántale, báilale, sonríele en tus recuerdos.
Háblale de los sueños. Dile que no has apagado la luz
en tu camino, corazón y alma.
Cuéntale a la vida de su enorme grandeza.
Dile a los ángeles y al mundo lo feliz que te hace,
aunque ya no esté.
De las sonrisas, caricias que le das a mi alma.
Sus besos, abrazos, miradas,
los libros de consejos que dejaste en mí.
"Déjalo de llorar".
Era lo último que quería de ti.
Inunda tus lágrimas en la sal del océano
y que los delfines liberen tu paz.
Recuérdalo en un carrusel de imágenes,
donde él saque la sortija,
la que alguna vez te llevó a ganar a ti.
Sonríele bajo luces de estrellas.
Imagina sus manos de honestidad en tus mejillas,
secando tus lágrimas.
Acompaña sus pasos entre sombras,
aunque el sol no brille y los cielos resuenen de alegría.
Sigue la hoja de ese árbol que él plantó.
Cuida el ladrillo que levantó.
Honra el tiempo que dejó por ti.
No lo llores.
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Autor:
Enmascaradodelapoesia (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 10 de mayo de 2026 a las 13:59
- Categoría: familia
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Offline)
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