Padre...
Despiértate en él, en sus días.
Cántale, báilale, sonríele en tus recuerdos.
Háblale de los sueños. Dile que no has apagado la luz
en tu camino, corazón y alma.
Cuéntale a la vida de su enorme grandeza.
Dile a los ángeles y al mundo lo feliz que te hace,
aunque ya no esté.
De las sonrisas, caricias que le das a mi alma.
Sus besos, abrazos, miradas,
los libros de consejos que dejaste en mí.
\"Déjalo de llorar\".
Era lo último que quería de ti.
Inunda tus lágrimas en la sal del océano
y que los delfines liberen tu paz.
Recuérdalo en un carrusel de imágenes,
donde él saque la sortija,
la que alguna vez te llevó a ganar a ti.
Sonríele bajo luces de estrellas.
Imagina sus manos de honestidad en tus mejillas,
secando tus lágrimas.
Acompaña sus pasos entre sombras,
aunque el sol no brille y los cielos resuenen de alegría.
Sigue la hoja de ese árbol que él plantó.
Cuida el ladrillo que levantó.
Honra el tiempo que dejó por ti.
No lo llores.