Las arrugas en tu frente, madre mía,
son las huellas del camino recorrido;
son los rastros de la angustia y la agonía
por las perdidas acervas que has tenido
Esas ojeras en tu semblante adolorido,
son las marcas de las sombras de la vida;
son las cicatrices de las múltiples heridas
que le han robado a tu rostro el colorido
Esas manos cansadas, mi amado corazón añejo,
son los aparejos que construyeron el camino
que hoy recorremos a la luz de tus consejos
Ese ataúd que te conduce a tu final destino,
es el imponderable recorrido de los viejos,
es la barca que te lleva hacia el creador divino.
Llevas claveles blancos sobre tu cabellera,
llevas entre tus labios una rosa herida
Tu rostro lo dulcifica la miel de tus ojeras...
Adiós mamá... espérame en el cielo, madre mía.
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Autor:
Antonio_cuello (
Offline) - Publicado: 10 de mayo de 2026 a las 09:17
- Categoría: fecha-especial
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Javier Julián Enríquez, Hernán J. Moreyra, Antonio Pais, JUSTO ALDÚ, CARMEN DIEZ TORÍO, Sheilo Sanz, Osler Detourniel, Sergio Alejandro Cortéz

Offline)
Comentarios1
Amigo Antonio, luego de leer varias veces, veo que desarrollas un homenaje profundamente emotivo a la figura materna desde la contemplación del desgaste, el sacrificio y la despedida final. Cada rasgo físico de la madre —las arrugas, las ojeras, las manos cansadas— es interpretado como testimonio de una vida entregada al sufrimiento, al trabajo y al amor silencioso. Esa mirada transforma el cuerpo envejecido en una memoria viva de todo lo soportado y construido para los hijos.
Las imágenes poseen una sensibilidad sencilla y curiosa, pero muy efectiva, especialmente cuando las manos son descritas como “aparejos” del camino familiar o cuando el ataúd se convierte en “la barca” hacia el creador divino. Y así el poema avanza así desde el reconocimiento del dolor humano hacia una aceptación espiritual de la muerte, envuelta en ternura y resignación.
El cierre alcanza gran fuerza emocional con ese “Adiós mamá... espérame en el cielo”, porque resume el núcleo afectivo del texto: la imposibilidad de desprenderse del vínculo materno incluso después de la muerte. Más que un poema funerario, la composición funciona como un acto de gratitud y amor filial, donde el duelo se expresa con honestidad y profunda humanidad.
Saludos
Gracias, mi estimado amigo.. valoro mucho tu comentario acertado porque se ciñe al mensaje expreso que quería darle.
Pienso que tus comentarios le dan un matiz relevante al poema del cual te expresas y eso no lo hace cualquiera, esto lo hacen las personas receptivas a las letras, con sensibilidad literaria y nobleza de análisis... gracias, hermano panameño. Bendito sea el istmo donde naciste
Saludos y un abrazo grande
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