Las arrugas en tu frente, madre mía,
son las huellas del camino recorrido;
son los rastros de la angustia y la agonía
por las perdidas acervas que has tenido
Esas ojeras en tu semblante adolorido,
son las marcas de las sombras de la vida;
son las cicatrices de las múltiples heridas
que le han robado a tu rostro el colorido
Esas manos cansadas, mi amado corazón añejo,
son los aparejos que construyeron el camino
que hoy recorremos a la luz de tus consejos
Ese ataúd que te conduce a tu final destino,
es el imponderable recorrido de los viejos,
es la barca que te lleva hacia el creador divino.
Llevas claveles blancos sobre tu cabellera,
llevas entre tus labios una rosa herida
Tu rostro lo dulcifica la miel de tus ojeras...
Adiós mamá... espérame en el cielo, madre mía.
-
Autor:
Antonio_cuello (
Offline) - Publicado: 10 de mayo de 2026 a las 09:17
- Categoría: fecha-especial
- Lecturas: 86
- Usuarios favoritos de este poema: Javier Julián Enríquez, Hernán J. Moreyra, Antonio Pais, JUSTO ALDÚ, CARMEN DIEZ TORÍO, Sheilo Sanz, Osler Detourniel, Sergio Alejandro Cortéz, Tommy Duque, Llaneza, alicia perez hernandez, Mª Pilar Luna Calvo, Noa Subin, Pedro Novoa Pavon Novoa, Salva45, racsonando, leo albanell, El Hombre de la Rosa, El desalmado, Lucía Gómez, Salvador Santoyo Sánchez, rosi12, Lincol, Jaime Correa, antonio cuervo, Rafael Escobar, MISHA lg

Offline)
Comentarios5
Amigo Antonio, luego de leer varias veces, veo que desarrollas un homenaje profundamente emotivo a la figura materna desde la contemplación del desgaste, el sacrificio y la despedida final. Cada rasgo físico de la madre —las arrugas, las ojeras, las manos cansadas— es interpretado como testimonio de una vida entregada al sufrimiento, al trabajo y al amor silencioso. Esa mirada transforma el cuerpo envejecido en una memoria viva de todo lo soportado y construido para los hijos.
Las imágenes poseen una sensibilidad sencilla y curiosa, pero muy efectiva, especialmente cuando las manos son descritas como “aparejos” del camino familiar o cuando el ataúd se convierte en “la barca” hacia el creador divino. Y así el poema avanza así desde el reconocimiento del dolor humano hacia una aceptación espiritual de la muerte, envuelta en ternura y resignación.
El cierre alcanza gran fuerza emocional con ese “Adiós mamá... espérame en el cielo”, porque resume el núcleo afectivo del texto: la imposibilidad de desprenderse del vínculo materno incluso después de la muerte. Más que un poema funerario, la composición funciona como un acto de gratitud y amor filial, donde el duelo se expresa con honestidad y profunda humanidad.
Saludos
Gracias, mi estimado amigo.. valoro mucho tu comentario acertado porque se ciñe al mensaje expreso que quería darle.
Pienso que tus comentarios le dan un matiz relevante al poema del cual te expresas y eso no lo hace cualquiera, esto lo hacen las personas receptivas a las letras, con sensibilidad literaria y nobleza de análisis... gracias, hermano panameño. Bendito sea el istmo donde naciste
Saludos y un abrazo grande
Gracias poema en esta fecha especial como bien señalas DIA DE LA MADRE y solo quien a sido madre entiende lo que es dar vida a otra vida y que esa vida depende de ti toda su existencia, porque para una madre velar por sus hijos así lleguen a viejos siguen siendo sus hijos. Gracias por ES ROSA HERIDA que se hace fuerte aunque sangren sus heridas ella permanece de pie para seguir dando aroma al hogar y protección a sus hijos. FELIZ DIA DE LA MUJER!!
Gracias, mi apreciada Alicia, por la deferencia de dejar tu comentario sobre este tema
Vi tu escrito, esta mañana... tienes una bonita familia y noté que existe mucho amor y armonía entre ustedes
No sé, si allá donde vives es también día de la mujer, acá en Colombia es día de la madre... de todas maneras, le pasaré tus felicitaciones por ese día a mi esposa y a mis hijas, que son las mujeres de esta casa.
Saludos y una rosa
¡Muchísimas gracias por compartir esta elegía tan hermosa y sentida!
Cada verso es un tributo a la vida y al sacrificio de una madre, un reconocimiento a las huellas que el tiempo y las dificultades han dejado en su rostro y en sus manos.
Las arrugas en tu frente, madre mía, / son las huellas del camino recorrido
¡qué manera tan hermosa de honrar las experiencias y los desafíos que ha enfrentado!
Esas manos cansadas, mi amado corazón añejo, / son los aparejos que construyeron el camino / que hoy recorremos a la luz de tus consejos
¡qué reconocimiento tan profundo a su guía y a su sabiduría!
Y el final, con la imagen del ataúd y la despedida, es simplemente desgarrador:
"Adiós mamá... espérame en el cielo, madre mía".
Me has conmovido hasta lo más profundo de mi ser.
¡Muchísimas gracias por este poema tan bello y emotivo!
Gracias a ti, mi estimado Noah... me honras con tu presencia en mi letras y acojo con el mayor de los agrados, tu brillante comentario.
Te abrazo con el mayor de los afectos, mi estimado amigo
Hermosa y genial tu preciado versar estimado Antonio-cuello
Recibe un abrazo de Críspulo desde España
El hombre de la Rosa
Gracias, mi estimado Críspulo, por venir a comentar
Aprecio mucho tu visita agradable
Saludos y un abrazo grande
El poema es una despedida llena de amor y gratitud hacia una madre que entregó su vida entre sacrificios, dolor y ternura. Resalta cómo las huellas del tiempo en ella representan todo el amor y las luchas vividas por sus hijos.
Muchas gracias, mi estimado Lincol... por tu agradable visita
Aprecio mucho tu certero comentario
Saludos y un abrazo grande
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.