Una voz sin voz desgarra el fondo de la noche.
La última antorcha del crepúsculo
muriéndose de pena.
El recuerdo traza sus líneas.
En el horizonte el sol abre sus párpados
y sangra su luz sobre el mar,
ese pequeño punto azul bajo las nubes.
Detrás del cielo, los planetas giran
dentro de una gota de sombra.
Las estrellas declaran su lamento constelado.
Flor eléctrica. Voz sin voz.
A tu rostro lo hicieron mis ojos.
No lo olvides.
Todo avanza hacia el olvido.
La secreta ceniza de los amaneceres y las tardes,
las promesas fallidas, las fotografías guardadas.
El vacío se acomoda entre los astros,
y a un costado estoy yo,
último testigo de tu ausencia.
Ya no queda nada detrás de la noche
y estoy tan solo en esto.
Una cruz de durazno me tuerce los brazos.
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Autor:
Eduardo Villacal (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 10 de mayo de 2026 a las 01:43
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Antonio Pais
- En colecciones: Uno.

Offline)
Comentarios1
¡Excelente!
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