Una voz sin voz

Eduardo Villacal (seudónimo)

Una voz sin voz
el fondo de la noche.
La última antorcha del crepúsculo
muriéndose de pena.

En el horizonte el sol abre los párpados
sangra su luz sobre el mar,
ese pequeño punto azul bajo las nubes.

Los planetas giran dentro
de una gota de sombra.
Detrás del cielo
las estrellas declaran su lamento constelado.

Flor eléctrica. Voz sin voz.
A tu rostro lo hicieron mis ojos.
No lo olvides.

Todo avanza hacia el olvido.
La secreta ceniza de los amaneceres y las tardes,
las promesas fallidas, las fotografías guardadas.

El vacío se acomoda entre los astros,
y a un costado estoy yo,
último testigo de tu ausencia.

Ya no queda nada detrás de la noche
estoy tan solo en esto.
Una cruz de durazno me tuerce los brazos.

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