Como vate jubilado
recordando al buen Fabrato,
quien vendía humo barato
al pobre necesitado,
del régimen despiadado
mi país sin alegato,
cual en misa paso el plato
por una pequeña ayuda,
en mi equipo les saluda
de aumento solo conato.
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“A Los Desterrados Hijos De Venezuela”
Una interesante colección de poesía en 150 páginas acerca de la diáspora.
Atentamente
- Hermes Varillas Labrador
“Los labios que rezan hacen mucho,
pero las manos que cristalizan esa oración son benditas”
(Lo digo folclóricamente:
Que no busco contabilizar
un puñado de dólares,
solo uno por cortesía,
que de grano en grano
se llena el buche la gallina).
-
Autor:
Poemas Potosinos (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 8 de mayo de 2026 a las 22:23
- Categoría: Infantil
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Osler Detourniel, Lualpri, Una voz
- En colecciones: Infantil.

Offline)
Comentarios1
EL PRECIO DEL HUMO.
Descripción:
Cuento tomado del Centro Novelle Antiche, del siglo XIII, que es una colección de cuentos y constituyen las primeras manifestaciones de la novela italiana.
Libreto:
En Alejandría que está a las partes de Rumanya, la cual fue fundada por Alejandro; en el barrio donde están los sarracenos, donde éstos venden fritangas y se comen los manjares más exquisitos, un día lunes, un cocinero mahometano, llamado Fabratto, se hallaba en su cocina, cuando llegó un pobre sarraceno con un pan en la mano; no tenía dinero para comprar y puso el pan encima del caldero y recibió el humo que salía; y lleno de deleite, mordía en el pan ahumado por el humos que del manjar salía, y así lo comió todo.
Este Fabratto, disgustado, atrapa al pobre sarraceno y le dice: Págame esto que has tomado de lo mío.
El pobre responde: No he tomado de tu manjar otra cosa que humo.
De lo que cogiste, págame decía Fabratto.
Tanta fue la disputa que por lo nuevo del pleito y lo villano, y por no haber ocurrido antes, llegó al Soldán (Juez).
Este, por la mucha novedad del caso, reunió a los sabios, y mandó venir a los litigantes.
Se trabó el pleito. Los sabios sarracenos comenzaron a sutilizar.
Uno preguntaba que el humo no era del cocinero, aduciendo muchas razones: El humo no se puede retener, se esfuma y se convierte en olor que carece de sustancia y de propiedad que sea útil; no debe, pues, pagarse.
Otro decía que el humo está unido al manjar y de él depende, y se genera de sus propiedades, y el hombre está para vender su mercancía, y quien la toma es usanza que pague.
Hubo muchos pareceres.
Finalmente un sabio impuso su consejo y dijo: puesto que éste está para vender su mercancía y el otro para comprarla, tú, justo Señor, haz que lo haga justamente pagar según su valor.
Si su cocina, que vende dando la útil propiedad de aquella, suele tomar útil moneda; ahora que ha vendido humo, que es la parte inútil de la cocina, haz, señor, sonar una moneda, y juzga que el pago se tenga por hecho con el sonido que sale de aquella.
Y así sentenció el Soldán que fuese observado.
Moral del Cuento: En tus negocios, no pretendas sacar mayor provecho ni ventaja de tus favores o de tus ventas y mucho menos a costa de los desposeídos, pues a la postre estás es, tratando inútilmente de engañar tu conciencia, demostrando que para ti lo único que vale es la ganancia materialista. Tratemos de ser muy justos y ecuánimes, no intentemos vender humo, pues nos pueden pagar con el sonido de una moneda. Un proverbio chino reza "Si eres honesto en tu negocio, no llegarás a ser ni rico ni pobre.
COLABORACIÓN: Este audio fue grabado en los estudios de La Voz de Libertad 106.3 F. M. con la participación del siguiente elenco:
VOZ : Hermes Varillas Labrador.
EDICIÓN Y MONTAJE: Hermes Varillas Labrador
PARA SUS E-MAILS: [email protected]
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