Mirábale yo, a través del cristal, su larga cabellera y su fino cuerpo, los poros de su tersa piel se marcaban en su abdomen, piel de gallina solemos llamarle. La gris y húmeda mañana causaba dicho efecto en su pálida, perfecta y juvenil piel, y ella, así tan perfecta, así tan joven, no lograba darse cuenta, ni del frío, ni de lo impresionante de su propia belleza.
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Autor:
Dann (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 8 de mayo de 2026 a las 03:35
- Categoría: Reflexión
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