Como germina el frío azul de invierno,
sobre el tintero, cruel testigo eterno
del paso lento de las horas,
un canto errante de zorzal aflora.
Para incendiar su luz en mi recuerdo
de anocheceres largos en que muerdo
ceniza seca y sangre pura,
las ansiedades lóbregas futuras
inundarán el cielo muerto
con poesía triste de lo incierto,
donde la pena pesca
el canto errante que mi pecho ofrezca.
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Autor:
Nath. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de mayo de 2026 a las 23:30
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 54
- Usuarios favoritos de este poema: WandaAngel, alicia perez hernandez, ElidethAbreu, Daniel Omar Cignacco, El Hombre de la Rosa, Javier Julián Enríquez, Gonzalo Márquez Pedregal, Mauro Enrique Lopez Z., India De La Puente, Maby De los Peña

Offline)
Comentarios2
Gran poema poeta.
Muchas gracias, estimado Nathanael, por este bello poema, en el que se puede descifrar cómo el invierno, encarnado en su esencia gélida, posa su aliento azul sobre el tintero, ese cronista silencioso de la fugacidad temporal. En ese marco, en este lienzo de inmovilidad, donde el reloj marca un compás melancólico, emerge una melodía esquiva, un canto errante de zorzal que, como un ave migratoria del espíritu, busca anidar en la memoria. En este aspecto, se puede apreciar que su propósito es reavivar la llama de la introspección en aquellos crepúsculos que se prolongan, momentos en los que el alma, al morder la ceniza de experiencias pasadas y la savia vital de la existencia, se ve asediada por las sombras de ansiedades venideras. Por ende, estas preocupaciones, como una marea oscura, amenazan con inundar la conciencia, impregnada de una poesía sombría que emana de lo incierto. En este contexto, la desolación se presenta como una figura persistente, en espera de capturar el eco lírico que el espíritu, en su vulnerabilidad, pueda manifestar.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
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