Ofrendarte podría los versos más puros,
como esos que el cielo escribe en su anhelo;
no nacen del pecho, sino del asombro,
siderales, en nidos de nubes y velo.
Has de saber que no calla mi pulso.
Mis palabras extienden su ruego encendido,
auriga de luz que al Señor se apresura:
el amor no fenece, solo muda el nido.
Así que alégrate,
que el tiempo es un náufrago que nunca espera.
Sigue tal como fuiste: espectral y callado,
mientras yo lo acoso para verte en tu esfera.
No muy lejos, las campanas celebran.
Un cortejo de sombras avanza en su calma,
y mi alma, dichosa, ya habita contigo.
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Autor:
Luis Rayo (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 6 de mayo de 2026 a las 14:24
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 43
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Maby De los Peña, alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, Ferran Sorel, Noa Subin, racsonando, antonio cuervo, El desalmado, JuanDumBass

Offline)
Comentarios1
Genialidad en tus letras, poeta
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