¡Precaución!,
No te acerques,
no te lo recomiendo,
no te acerques,
porque vas a provocar ese fuego,
que no quiero incitar,
no te acerques,
porque voy a olvidar mis modales,
y me convertiré en lo que soy en realidad,
un puto y cabrón demonio,
que anhela follarte duro y sin piedad,
un poeta tóxico que se enciende,
con tu saliva,
con el olor de tu sexo,
con la sinfonía de tu vocecita gimiendo,
¡no te acerques!, te lo ruego,
porque liberaré los demonios de mis adentros,
y voy a descargar contigo,
toda mi virilidad,
toda mi tensión sexual y literaria,
toda mi poesía,
toda mi lujuria contenida,
no te acerques porque liberarás,
a un engendro de la poesía,
que ama penetrarte duro y sin piedad,
con sus textos viriles,
con sus poemas erectos,
con su masculinidad tan tóxica,
no te acerques, porque no respondo,
no te acerques, no provoques mis demonios,
dejémoslo así, es mejor, a menos,
que quieras... no, mejor no te acerques...
𝕀𝕧á𝕟 𝕊𝕒𝕝𝕒𝕤
𝔻𝕖𝕞𝕠𝕟𝕚𝕠 𝕕𝕖 𝕝𝕒𝕤 𝕝𝕖𝕥𝕣𝕒𝕤
©𝕄𝕄𝕏𝕏𝕍𝕀
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Autor:
Demonio de las letras (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de mayo de 2026 a las 19:15
- Comentario del autor sobre el poema: No te acerques, de verdad...
- Categoría: Erótico
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Offline)
Comentarios1
Dice así:
Tarde batiste la invidiosa pluma,
que en sabrosa fatiga
vieras (muerta la voz, suelto el cabello)
la blanca hija de la blanca espuma,
no sé si en brazos diga
de un fiero Marte, o de un Adonis bello;
ya anudada a su cuello
podrás verla dormida,
y a él casi trasladado a nueva vida.
Desnuda el brazo, el pecho descubierta,
entre templada nieve
evaporar contempla un fuego helado,
y al esposo, en figura casi muerta,
que el silencio le bebe
del sueño con sudor solicitado.
Dormid, que el dios alado,
de vuestras almas dueño,
con el dedo en la boca os guarda el sueño.
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