Mi pequeño ser, he tocado nuevamente esta herida. Perdóname, perdóname una y mil veces más.
¿Brillas junto a las estrellas que aprecio diariamente?
Es la oscuridad quien me mantiene a flote en ese silencio que contemplo mientras me imagino tu bella presencia.
Cuán culpable es mi corazón, que abrazará gustoso esas llamas ardientes dentro de sí, y más aún, llevará consigo esta condena errante vida tras vida.
¿Podrás permitirme en algún momento de la historia volver a encontrarte?
Lo deseo con ansias, prometo esta vez no soltarte.
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Autor:
Juany Valerio (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de mayo de 2026 a las 18:59
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 27
- Usuarios favoritos de este poema: EmilianoDR, Sheilo Sanz, Antonio Pais, Salvador Santoyo Sánchez, Daniel Omar Cignacco, Mauro Enrique Lopez Z., Noa Subin, Poesía Herética

Offline)
Comentarios1
Te acompaño en el sentimiento. De pequeño mi madre me decía que era la estrella más brillante del cielo; así yo las miraba y, sin saber a ciencia cierta cuál era mi hermano, en cualquiera depositaba mi fe y daba mi plegaria. No es el símbolo en sí, no es la creencia misma, es el hecho de hacer tangible el recuerdo de ese ser querido lo que nos exhorta a representarlo en la realidad, preñadando de imaginaciones nuestra mente y de anhelo el corazón.
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