Nocturno

Juany Valerio

Mi pequeño ser, he tocado nuevamente esta herida. Perdóname, perdóname una y mil veces más.


¿Brillas junto a las estrellas que aprecio diariamente?


Es la oscuridad quien me mantiene a flote en ese silencio que contemplo mientras me imagino tu bella presencia. 


Cuán culpable es mi corazón, que abrazará gustoso esas llamas ardientes dentro de sí, y más aún, llevará consigo esta condena errante vida tras vida. 


¿Podrás permitirme en algún momento de la historia volver a encontrarte?


Lo deseo con ansias, prometo esta vez no soltarte. 

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Comentarios1

  • Aitor Muñoz Pérez

    Te acompaño en el sentimiento. De pequeño mi madre me decía que era la estrella más brillante del cielo; así yo las miraba y, sin saber a ciencia cierta cuál era mi hermano, en cualquiera depositaba mi fe y daba mi plegaria. No es el símbolo en sí, no es la creencia misma, es el hecho de hacer tangible el recuerdo de ese ser querido lo que nos exhorta a representarlo en la realidad, preñadando de imaginaciones nuestra mente y de anhelo el corazón.



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