Mi pequeño ser, he tocado nuevamente esta herida. Perdóname, perdóname una y mil veces más.
¿Brillas junto a las estrellas que aprecio diariamente?
Es la oscuridad quien me mantiene a flote en ese silencio que contemplo mientras me imagino tu bella presencia.
Cuán culpable es mi corazón, que abrazará gustoso esas llamas ardientes dentro de sí, y más aún, llevará consigo esta condena errante vida tras vida.
¿Podrás permitirme en algún momento de la historia volver a encontrarte?
Lo deseo con ansias, prometo esta vez no soltarte.
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Autor:
Juany Valerio (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de mayo de 2026 a las 18:59
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: EmilianoDR, Sheilo Sanz, Antonio Pais, Salvador Santoyo Sánchez

Offline)
Comentarios1
Te acompaño en el sentimiento. De pequeño mi madre me decía que era la estrella más brillante del cielo; así yo las miraba y, sin saber a ciencia cierta cuál era mi hermano, en cualquiera depositaba mi fe y daba mi plegaria. No es el símbolo en sí, no es la creencia misma, es el hecho de hacer tangible el recuerdo de ese ser querido lo que nos exhorta a representarlo en la realidad, preñadando de imaginaciones nuestra mente y de anhelo el corazón.
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