Mi pequeño ser, he tocado nuevamente esta herida. Perdóname, perdóname una y mil veces más.
¿Brillas junto a las estrellas que aprecio diariamente?
Es la oscuridad quien me mantiene a flote en ese silencio que contemplo mientras me imagino tu bella presencia.
Cuán culpable es mi corazón, que abrazará gustoso esas llamas ardientes dentro de sí, y más aún, llevará consigo esta condena errante vida tras vida.
¿Podrás permitirme en algún momento de la historia volver a encontrarte?
Lo deseo con ansias, prometo esta vez no soltarte.