El viaje que nunca terminó

Jesus Armando Contreras.

No fue la selva.
Ni el río.
Ni el barro.

Fue ese crujido.

Siguieron.

No por valentía.
Por inercia.

—Ya pasó.
—Olvídalo.
—Estamos vivos.

Él asentía.

Palabras como cuerdas
lanzadas a un pozo sin fondo.

De pronto,
el estallido.

Sin gritos.

Algo quedó en el barro.

Bajo los árboles,
el hombre
quedó.

Lo que volvió a ponerse en pie
tenía sus manos,
su ropa rota.

Pero los ojos…

dos huecos
por donde se iba el mundo.

Llegaron a un lugar “seguro”.

Se miraron.

Como quien intenta recordar
cómo era antes.

Nadie dijo nada.

El silencio
hizo su trabajo.

Esa noche,
él no durmió.

Se fue.

No por falta de amor.

Se fue porque quedarse
era volver a ese instante.

A lo que ellos vieron.

Ellos quedaron.

Abrazos sin cuerpo.

Un nombre
que nadie dice.

Hijos
sin palabras para nombrarlo.

Hay viajes
que no terminan al cruzar.

 

Jesús Armando Contreras

  • Autor: J. del Umbral. (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 3 de mayo de 2026 a las 12:13
  • Comentario del autor sobre el poema: Este poema no habla del viaje visible, sino del que ocurre por dentro. De esos momentos que no terminan cuando el cuerpo llega a destino, porque algo queda detenido en el instante que lo cambió todo. Es una mirada al silencio, a lo que no se dice, y a las huellas invisibles que persisten en quienes siguen adelante… sin haber regresado del todo.
  • Categoría: Triste
  • Lecturas: 4
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais
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