Al decidir dejar las armas,
nos entregamos a los poderes,
porque ellos no las soltarán;
te empujarán a que seas tú
quien las empuñe,
para así culparte
de sus propios errores.
Es cierto,
nuestra mayor arma es la pluma,
para escribir con ella
un final distinto al marcado,
y no olvidar los pasos
que nos han señalado.
Solo así,
En la compañía
De mi soledad
Logre entenderlo.
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Autor:
sominona (
Offline) - Publicado: 3 de mayo de 2026 a las 06:08
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Offline)
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