Ya lo dijo Lechowski: donde duele, inspira.
Mira, aquel que hizo llorar a la lira
es porque ya comprendió a su dolor
y ya hizo las paces con el amor.
Ya pasó de “mierda” a comprender,
pasó de ver a observar y entender.
Ahogó al Narcizo que en él florecía
y se llenó de lo que carecía.
Parecía roto; solo estaba mal armado.
Parecía frío; solo estaba mal amado.
Al final, las apariencias son eso,
y se rompen por el mínimo suceso.
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Autor:
Daniel RM (
Offline) - Publicado: 3 de mayo de 2026 a las 05:59
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel RM, Antonio Pais

Offline)
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