Siento la cólera recorriéndome el cuerpo,
nublándome la vista,
envenenándome el corazón.
Es como si me rompieran los huesos uno por uno,
empezando por los pies,
es como si la piel se cayera de mí
y todos se echaran a reír.
Siento una pena profunda
ubicada en mi estómago
que me obstruye la garganta
y es un dolor insoportable,
una fiebre incontrolable.
Las piernas no me sirven
están llenas de serpientes
pesadas como cadenas
que me impiden correr hacia ti.
He dejado de comer,
ya ni puedo dormir
¿Es acaso que no lo ves?
-tú me vas a matar-
siempre te lo advertí.
No quiero,
me rehuso
no voy a vivir
en este laberinto
si éste no me lleva hasta ti.
Échenme tierra encima,
dejen que me coman los gusanos,
que nada queda de mí misma
si no me sostienen tus manos.
Dejen que pierda la razón,
dejen que camine sin rumbo,
dejen que me pierda en la locura
dejen que mi pena me consuma
y que me lleve a la tumba.
Dejen mi cuerpo enfriar
y que mis mejillas pierdan su color,
dejen que él me vea pálida
que vea mis ojos vacíos
con la leve expresión esperanzada
de verle nuevamente a la cara,
de escucharlo decir mi nombre
para devolverme a la vida con un beso.
Déjenme aquí,
por favor no me muevan
que me duele todo
cuando no está él.
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Autor:
Quetzalito (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de mayo de 2026 a las 01:23
- Comentario del autor sobre el poema: enferma, disociada, ausente
- Categoría: Surrealista
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Offline)
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