Daniela Cortés

Locura

Siento la cólera recorriéndome el cuerpo,

nublándome la vista,

envenenándome el corazón.

 

Es como si me rompieran los huesos uno por uno,

empezando por los pies,

es como si la piel se cayera de mí

y todos se echaran a reír.

 

Siento una pena profunda

ubicada en mi estómago

que me obstruye la garganta

y es un dolor insoportable,

una fiebre incontrolable.

 

Las piernas no me sirven

están llenas de serpientes

pesadas como cadenas

que me impiden correr hacia ti.

 

He dejado de comer,

ya ni puedo dormir

¿Es acaso que no lo ves?

-tú me vas a matar-

siempre te lo advertí.

 

No quiero,

me rehuso

no voy a vivir

en este laberinto

si éste no me lleva hasta ti.

 

Échenme tierra encima,

dejen que me coman los gusanos,

que nada queda de mí misma

si no me sostienen tus manos.

 

Dejen que pierda la razón,

dejen que camine sin rumbo,

dejen que me pierda en la locura

dejen que mi pena me consuma

y que me lleve a la tumba.

 

Dejen mi cuerpo enfriar

y que mis mejillas pierdan su color,

dejen que él me vea pálida

que vea mis ojos vacíos

con la leve expresión esperanzada

de verle nuevamente a la cara,

de escucharlo decir mi nombre

para devolverme a la vida con un beso.

 

Déjenme aquí,

por favor no me muevan

que me duele todo

cuando no está él.