◇ Ecos

Vientoazul


AVISO DE AUSENCIA DE Vientoazul
El lunes 18/05/2026, cargué la mayoría de mis publicaciones.
Fue un reto de forma continuada desde el 21/12/2025.
Seguiré leyéndolos asiduamente y de vez en cuando haré publicaciones.
¡Muchas gracias!
Saludos,
Vientoazul

Ecos

 

Después de las primeras horas de la tarde, te fui a encontrar.

No era la primera vez que te leía cuentos; muchas veces lo hacía solo, junto a ti; otras no, pero igual te pensaba cerca. Eras tan macanuda como tu imagen. Me acerqué hasta tenerte tan próxima que casi dejé de mirar el entorno.

 

Mas ocurrió algo inesperado, único en mi vida: descubrí que no estábamos solos. Con mucha calma, poco a poco, me vi rodeado por todos lados del pasillo. Salían de la izquierda, de la derecha, de arriba, de la parte inferior. De todas las edades: hombres y mujeres, jóvenes y viejos. Se acercaban despacio, pero sin pausa, dejando a mi alrededor un espacio amplio —no más de un metro— sin ocupar.

 

Si debiera describir esa visión, diría que eran de un celeste apenas traslúcido; apacibles, amigables, de apariencia casi humana. No los volví a ver más allá de unas pocas veces, pero bastaron para despedirlos.

 

Hice una pequeña pausa, bajé la vista y, con voz tranquila, continué leyendo, con lágrimas en los ojos, al ver primero a mi madre y luego a ti (vos y tu abuela estaban juntas…). Las pocas luces del entorno generaban un marco tan emotivo como único. Las imágenes eran casi nítidas, aunque un poco difusas; diría yo, muy juntas, algo apretadas.

 

No logré saber cuánto tiempo pasó. El escenario mágico que estaba ante mí era tal, la paz que sentía y la felicidad que me embargaban eran tan profundas, que no quería que ese espacio de tiempo terminara.

 

Agoté los textos del primer libro y empecé con el segundo.

Y entonces escuché, en forma lejana:

—¿Señor?

—¿Qué hace aún por aquí?

—Señor…

 

señor…

Era un murmullo distante que nos interrumpía.

 

—Se tiene que retirar, estamos cerrando.

 

De esta manera abrupta aterricé en una realidad sombría.

Ya nada quedaba de todo lo visto.

Solo quedábamos el personal de seguridad del campo santo y yo.

 

Junté mis cosas y regresé a casa.

 

Autor:

Vientoazul 🦋⃟   ©

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Comentarios1

  • Noa Subin

    ¡Qué placentero y evocador texto!

    Muchísimas gracias por compartir este .
    Grato poema

    Me has transportado directamente a esas horas doradas de la tarde, junto a esa persona tan especial.

    • Vientoazul

      La semilla de Ecos surgió en una visita de lectura anterior. Vientoazul



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