Hoy soñé que te abrazaba.
Y abrazado a tu cintura
dulce a la Luna miraba
cegándome su blancura.
En la cera del farol
mi lengua mieles probaba
con un viento trovador
que todo lo embelesaba.
Contigo volví a tumbarme
donde el corazón se estira;
silencioso despertarme
cuando cayó la mentira.
De aceites y naranjales
son los sueños. Engañosos
pinceles y carnavales
que paren cuadros ansiosos.
Al punto cayó la playa.
¿Dónde quedó el paraíso?
De pronto se abrió una falla,
y yo me quedé en el viso.
Yo vi la mar separarse
de la arena de mis párpados
cuando apuñaló la Aurora
dándole la noche a Tánatos.
Adiós, bonita mentira.
De vuelta a la realidad,
¡todo alrededor delira!
Todo, salvo la verdad.
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Autor:
Aitor Muñoz Pérez (
Offline) - Publicado: 29 de abril de 2026 a las 19:32
- Comentario del autor sobre el poema: Me acosté sintiéndome burlado; me acosté desengañándome a mí mismo con respecto de ella, de sus intenciones, de las mías... en fin, de la relación que hace poco terminara. Esa misma noche soñé que la abrazaba en una cama cualquiera de una habitación ajena; la luna acariciaba el cristal de la ventana y yo la abrazaba apoyando mi cabeza en su vientre. Luego sucedía que salíamos al campo de noche, estaba también su hermano y otra gente que no recuerdo, había un todoterreno. ¿Qué se yo? Fue sólo un sueño, tal vez.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Sheilo Sanz

Offline)
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