Hoy soñé que te abrazaba.
Y abrazado a tu cintura
dulce a la Luna miraba
cegándome su blancura.
En la cera del farol
mi lengua mieles probaba
con un viento trovador
que todo lo embelesaba.
Contigo volví a tumbarme
donde el corazón se estira;
silencioso despertarme
cuando cayó la mentira.
De aceites y naranjales
son los sueños. Engañosos
pinceles y carnavales
que paren cuadros ansiosos.
Al punto cayó la playa.
¿Dónde quedó el paraíso?
De pronto se abrió una falla,
y yo me quedé en el viso.
Yo vi la mar separarse
de la arena de mis párpados
cuando apuñaló la Aurora
dándole la noche a Tánatos.
Adiós, bonita mentira.
De vuelta a la realidad,
¡todo alrededor delira!
Todo, salvo la verdad.