Aitor Muñoz Pérez

El sueño y la manzana

Hoy soñé que te abrazaba.

Y abrazado a tu cintura 

dulce a la Luna miraba

cegándome su blancura.

 

En la cera del farol

mi lengua mieles probaba

con un viento trovador

que todo lo embelesaba.

 

Contigo volví a tumbarme

donde el corazón se estira;

silencioso despertarme

cuando cayó la mentira.

 

De aceites y naranjales

son los sueños. Engañosos

pinceles y carnavales

que paren cuadros ansiosos.

 

Al punto cayó la playa.

¿Dónde quedó el paraíso?

De pronto se abrió una falla,

y yo me quedé en el viso.

 

Yo vi la mar separarse

de la arena de mis párpados

cuando apuñaló la Aurora

dándole la noche a Tánatos.

 

Adiós, bonita mentira.

De vuelta a la realidad,

¡todo alrededor delira!

Todo, salvo la verdad.