Eterna Lira

Javier Julián Enríquez

No digáis que la métrica se agota,
ni que enmudece la sonora lira,
si en ondas de oro la mañana gira
y en luz divina su esplendor denota;

 

si el sol, que en rayos de su incendio brota,
cano velo de la nube retira,
y el aura, que entre aromas se suspira,
en el clavel su clave ignota anota.

 

No cesará el afán, ni el docto celo,
de inquirir los abismos más profundos,
buscando el alma en natural desvelo;

 

que si hay un reír libre de los mundos,
y un llanto no turba el orden del cielo,
serán mi eternidad, no ya segundos.

Comentarios +

Comentarios15

  • Salvador Santoyo Sánchez

    Excelente soneto clásico.
    El arte y la inspiración son infinitos, claro que sí

    Saludos amigo Javier Julián Enríquez

    • Javier Julián Enríquez

      Muchas gracias, estimado amigo Salvador, por tu valioso análisis y comentario. Así es, tal como muy bien señalas, la naturaleza ilimitada del arte, la poesía y la inspiración, conceptos íntimamente relacionados con la expresión humana, encuentran su esencia en su capacidad para trascender las barreras del tiempo y el espacio. La inspiración, por su parte, actúa como dinamizador de este proceso, que se manifiesta de formas diversas y a menudo impredecibles, lo que, sin duda, impulsa al poeta a materializar visiones que, de otro modo, permanecerían latentes.
      Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

      • Salvador Santoyo Sánchez

        ✅✅✅👍

      • LOURDES TARRATS

        Javier, querido amigo:

        Tu poema me recuerda que la verdadera música —esa que no depende de la métrica ni del artificio— nace cuando el espíritu se atreve a mirar de frente la claridad del mundo. En tus versos, la luz no es sólo un fenómeno: es una forma de conciencia. El sol que retira velos, el aura que anota claves secretas, todo parece decirnos que la realidad sigue hablándonos incluso cuando creemos que la lira calla.

        Me toca profundamente cómo enlazas lo natural con lo metafísico, lo sensible con lo eterno. Ese impulso de “inquirir los abismos más profundos” no es sólo un gesto intelectual: es una ética del alma, una fidelidad a lo que en nosotros busca sentido aun sabiendo que el sentido nunca se entrega del todo. Y en ese contraste entre el reír que libera y el llanto que no altera el orden del cielo, aparece una intuición hermosa: que lo humano, cuando es auténtico, roza lo eterno sin dejar de ser instante.

        Gracias por este poema que piensa, que siente y que respira.

        Es un privilegio leerte así, tan lúcido y tan humano.

        Te envío un abrazo envuelto en esa luz que no se agota, porque:

        POETAS SOMOS...

        • Javier Julián Enríquez

          Muchas gracias, estimada amiga Lourdes, por tu excelso, bello y extraordinario análisis, que dan con las claves que vertebran el poema. Así, tal como como muy bien subrayas, la manera en que la luz se manifiesta en estos versos trata de trascender la simple percepción sensorial, elevándose de este modo como un reflejo de la conciencia misma. Otro aspecto que me encanta es como descifras las metáforas al señalar que la luz del sol, al desvelar los velos de la opacidad, y el aura, al revelar claves intrínsecas, sugieren una comunicación perenne de la realidad, incluso cuando la expresión artística y poética llegan a su fin. Por lo que se evidencia la intrincada interconexión entre lo natural y lo metafísico, lo efímero y lo eterno. Desde esta perspectiva, la indagación de las complejidades del ser no se reduce solamente a un mero ejercicio intelectual, sino que se erige como una necesidad ética del espíritu, una adhesión inquebrantable a la búsqueda incesante de sentido, a pesar de su esquiva naturaleza. En tal contexto, pareciese que, en el delicado equilibrio entre la liberación que proporciona la alegría de vivir y la impasibilidad ante la inmensidad del cosmos, se revela la intuición de que la autenticidad humana se aproxima a la eternidad en el instante.
          Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

          • LOURDES TARRATS

            Poetas somos, Javier, amigo,

            POETAS SOMOS...

          • JUSTO ALDÚ

            Bueno mi estimado, muchas gracias por este magnífico soneto. Aquí se observa que los cuartetos desarrollan esa idea apoyándose en imágenes solares y sensoriales. El sol, la mañana, el aroma: todos funcionan como pruebas de un orden subyacente que no se extingue. La métrica no se defiende desde la teoría, sino desde la observación de un universo que parece regido por ritmo y proporción. En los tercetos, el argumento se desplaza hacia lo humano. El “afán” y el “docto celo” representan la inquietud intelectual que busca sentido en lo profundo. Aquí la lógica se completa: si el universo mantiene su equilibrio —si hay risa y llanto sin romper el orden—, entonces la aspiración humana a comprender y crear también se justifica y perdura. Siendo así, la métrica deja de ser solo una técnica para convertirse en reflejo de una armonía mayor que trasciende al individuo.

            Ahora bien, hay que tener claro que la evolución no niega la tradición; la reinterpreta y la poesía no es un sistema cerrado, sino un organismo que respira con su tiempo. Así como los grandes maestros trabajaron dentro de formas heredadas, también las tensaron, las variaron y, en muchos casos, las rompieron para encontrar nuevas cadencias. El verso libre, por ejemplo, no surge como rechazo absoluto, sino como otra forma de ritmo, menos visible pero igualmente construida. Incluso cuando parece caótica, la poesía contemporánea suele sostenerse en una musicalidad interna, en pausas, repeticiones o imágenes que sustituyen a la métrica clásica.
            Podría decirse que la métrica no ha desaparecido, sino que se ha desplazado: de la regla fija al pulso personal. Antes estaba en el molde; ahora, muchas veces, en la respiración del poema. Y en ese tránsito, la poesía no pierde orden, sino que lo transforma.
            Me despido con un fuerte abrazo hasta Valencia, España.

            • Javier Julián Enríquez

              Muchas gracias, amigo JUSTO, por tu extraordinario y valioso análisis, que hace que el poema adquiera una perspectiva más amplia de interpretación. Me encanta cómo te adentras en los ejes que sustentan el poema, que presentan la eternidad como posibilidad real y no como anhelo nostálgico. Tal como muy bien destacas, «la métrica deja de ser solo una técnica para convertirse en reflejo de una armonía mayor que trasciende al individuo». Es decir, el universo, regido por un orden intrínseco de ritmo y proporción, se manifiesta en la poesía mediante imágenes que evocan la luz y los sentidos, anclando así la creencia en una armonía que parece inmutable. Esta cosmovisión, pues, se expande a la esfera humana, donde la inquietud intelectual, simbolizada por el «afán» y el «docto celo», encuentra justificación en la búsqueda de sentido. Por lo que la métrica, al trascender su papel como una mera técnica, se convierte en un reflejo de esta armonía cósmica, que valida la aspiración humana a la comprensión y creación. Otro aspecto importante que subrayas y muy acertado al respecto: «la métrica no ha desaparecido, sino que se ha desplazado: de la regla fija al pulso personal». En ese marco, la evolución poética, lejos de desestimar la tradición, la reinterpreta con delicadeza, adaptando las formas heredadas a las cadencias del tiempo presente. El verso libre, por ejemplo, emerge no como una negación, sino como una manifestación alternativa del ritmo, intrínsecamente construida.
              Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

              • JUSTO ALDÚ

                Saludos amigo, debes saber que te admiro y te respeto. Siempre aprendo con tus comentarios. Muchas gracias.

              • El Hombre de la Rosa

                La genilidad alumbra tu preciado sonewto estimado poeta Valenciano y fiel compañero y amigo Javier >Julian Enriquez
                Saludos desde la cuidad española de Torrelavega
                El Hombre de la Rosa

                • Javier Julián Enríquez

                  Muchas gracias, estimado amigo Críspulo, por tu apreciado, valioso análisis y comentario sobre el poema.
                  Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio desde València hasta Torrelavega

                • Patricia Aznar Laffont

                  Ya diviso tu eternidad toda

                  • Javier Julián Enríquez

                    Muchas gracias, estimada amiga Patricia, por tu valioso análisis y reflexivo comentario. Cierto es que, como muy bien señalas, una vez percibida, la contemplación de la «eternidad» en su totalidad trasciende la mera aprehensión temporal. Así, al expresar la «visión» de esta «eternidad toda», sugiere una revelación, un momento de claridad en el que la finitud humana se encuentra con la inmensidad de lo imperecedero. En este sentido, creo que se busca reflejar la naturaleza inmutable y absoluta de aquello que se vislumbra, transmitiendo la idea de que la eternidad, al ser aprehendida, no es un concepto abstracto, sino una experiencia que reconfigura la percepción de la existencia misma.
                    Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                  • Mirta Elena Tessio

                    Gracias Javier , compañero de letras por dejarnos este soneto.Pensé enseguida de ver el titilo que encontraría unas liras.
                    Gracias por compartir tanta belleza.Abrazo de luz con mi respeto y admiraciòn.-

                    • Javier Julián Enríquez

                      Muchas gracias, estimada amiga Mirta, por tus bellas palabras y apreciado comentario.
                      Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo de luz con mi más afectuoso aprecio

                    • zza

                      Pues expresa un lirismo lleno de poesía!
                      Un don que pocos tienen.
                      Un gusto pasar por su creación que aplaudo!
                      Saludos de domingo
                      Zza

                    • zza

                      Pues expresa un lirismo lleno de poesía!
                      Un don que pocos tienen.
                      Un gusto pasar por su creación que aplaudo!
                      Saludos de domingo
                      Zza

                      • Javier Julián Enríquez

                        Muchas gracias, estimada amiga Caral-zza, por tu apreciado análisis y comentario.
                        Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                      • Lincol

                        Tu poema afirma que la poesía sigue viva mientras exista belleza en la naturaleza y curiosidad en el alma humana. Defiende que la métrica y la inspiración no se agotan, porque el mundo continúa ofreciendo luz, armonía y misterio. A través de imágenes luminosas, resalta el vínculo entre lo natural y lo espiritual. Finalmente, propone que la búsqueda del sentido y la emoción trascienden el tiempo, convirtiéndose en una forma de eternidad más allá de lo efímero.

                        Excelente poema.
                        Saludos.

                        • Javier Julián Enríquez

                          Muchas gracias, estimado amigo Lincol, por tu valioso análisis. Cierto es, según destacas, que la pervivencia de la poesía, intrínsecamente ligada a la belleza natural e indagación del espíritu humano, se fundamenta en la inagotable fuente de la existencia.
                          Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                        • CARMEN DIEZ TORÍO

                          Estimado amigo Javier: Me ha gustado mucho tu poema. Tiene una musicalidad muy cuidada y una forma muy sugerente de unir la naturaleza con una reflexión más profunda sobre el conocimiento y el alma, sin perder en ningún momento la belleza de las imágenes. El cierre me parece especialmente logrado, con esa idea de integrar lo gozoso y lo doloroso dentro de un orden más amplio, casi eterno. Es un soneto que transmite calma, pero también una búsqueda constante, lo que le da mucha vida. Gracias por compartirlo. Feliz noche. Un abrazo grande desde aquí hasta tu maravillosa Valencia.

                          • Javier Julián Enríquez

                            Muchas gracias, estimada amiga Carmen, por tu valioso análisis e interpretación: «unir la naturaleza con una reflexión más profunda sobre el conocimiento y el alma». Es como si el conocimiento y el intelecto inherentes a la poesía emergieran y se presentaran eternamente donde la claridad se desvanece.
                            Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                          • Nathanael Gellibert.

                            Soneto clásico con fondo clásico. Me hace pensar en la rima cuarta de Bécquer o "Ama tu ritmo" de Darío. Definitivamente la forma bella es tan digna de atención para el poeta como lo es la sensibilidad; sólo en el equilibrio de impulso y técnica logra el poeta la perfección divina a la que el arte aspira. Excelente poema, felicidades.

                            • Javier Julián Enríquez

                              Muchas gracias, estimado Nathanael, por tu valiosa apreciación y magnífico análisis, que aportan un punto de vista en cuanto al estilo e influencias de este soneto respecta. Así es, este poema constituye una defensa fundamentada de la pervivencia y relevancia de la lírica clásica. Trata de restablecer un testimonio relevante de la perdurabilidad de las voces emblemáticas de la poesía clásica barroca, que abarcan desde la profundidad reflexiva de Sor Juana Inés de la Cruz y la maestría de Quevedo, hasta la intensidad romántica de Bécquer y la efervescencia modernista de Rubén Darío. El propósito esencial, pues, de estos versos es reivindicar que la tradición lírica, lejos de constituir un vestigio anacrónico, posee la inestimable capacidad de descifrar y otorgar sentido a las complejidades del mundo contemporáneo.
                              Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                            • Nelly Cevallos - Liora

                              Javier, admiro el rigor con que sostienes la forma y la musicalidad en este poema. Hay una defensa clara de la palabra y de esa inquietud humana que no se resigna a dejar de buscar, de pensar y de atravesar lo visible para tocar lo esencial.

                              La cadencia clásica acompaña muy bien esa idea de permanencia, como si la poesía siguiera siendo un modo de desafiar el desgaste del tiempo y preservar aquello que aún arde en la conciencia.

                              — LIORA

                              • Javier Julián Enríquez

                                Muchas gracias, estimada Liora, por tu valioso análisis.
                                Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo de luz con mi más afectuoso aprecio

                              • Misael Gaston

                                Que maravilla lo de parafrasear a Bécquer, y a la vez sonar con tanta autenticidad, embarcando una sutil esperanza...

                                • Javier Julián Enríquez

                                  Muchas gracias, estimado Misael, por tu valioso y apreciado análisis.
                                  Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                                • luz_arquera

                                  Hermoso.

                                  • Javier Julián Enríquez

                                    Muchas gracias, estimada Luz, por tu análisis y apreciado comentario. Cierto es que la voz poética de este soneto trata de poner de relieve que un poeta de hoy puede usar, por ejemplo, las herramientas del Barroco (Siglo XVII), Sor Juana Inés de la Cruz, Quevedo, Góngora; o si nos adentramos en el siglo XIX, Bécquer o Rubén Darío. Se mantiene fiel a la estética de estos, pero su intención es moderna: la lucha contra el vacío y el silencio del arte y poesía actuales.
                                    Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                                  • Designado José

                                    Su poema me pareció de un tono clásico y solemne, que reflexiona sobre la poesía y la búsqueda del conocimiento. Usa imágenes de la naturaleza, como el sol o la mañana, para transmitir una sensación de armonía y continuidad. En conjunto, es un texto contemplativo que mantiene un lenguaje cuidado y una visión bastante elevada del mundo. Gracias, saludos._

                                    • Javier Julián Enríquez

                                      Muchas gracias, estimado José, por tu valioso análisis y apreciado comentario.
                                      Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio



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