Prohibido fruto

Ely.M.

Se pone en pausa el tiempo


al cruzarnos las miradas;


logra encenderse la flama,


aquella que creí apagada.


El río del deseo se derrama,


late fuerte el corazón,


se aloca el mar de mi pasión


y mi boca tu nombre clama.


Crea mi mente escenarios


donde me rozas la boca,


siento que estorba la ropa


en mis sueños solitarios.


Dejo que tus dedos dibujen


el camino al paraíso,


y te concedo el permiso


de que tus manos me estrujen.


Respiraciones agitadas,


que muchas veces disfruto,


al ser tú prohibido fruto,


todo es a puertas cerradas.


Ya que esta simple mortal


la gloria intenta probar,


recuerdos pretende crear


de manera atemporal.


Endulzarse hasta el colmo


y abrigarlos por la eternidad,


en las entrañas su verdad


antes de volverse polvo.

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