A la súbita suerte de apreciar lo añejo
En un siglo de transformación
Divinas gracias a mi visceral pasión
Que ahonda en la vida un singular secreto
Caminar sin el afán de huir
Viendo al mundo en un frenesí
¿En qué pensamiento cabe un minuto,
de un cuerpo yerto, solo y enjuto?
El viento sopla cada vez menos
Y en la memoria retumba un ruido
Son tus promesas vertiginosas
Que nunca fueron y siento frío
Mañana es tarde, no tienes tiempo
Suelta las cargas, vas sin aliento
Respira un poco, mira con calma
Está pasando y te estás muriendo.
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Autor:
William McCormick (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 29 de abril de 2026 a las 00:08
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Antonio Pais

Offline)
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