Diego Ascanio

Mañana es tarde

 

A la súbita suerte de apreciar lo añejo

En un siglo de transformación

Divinas gracias a mi visceral pasión

Que ahonda en la vida un singular secreto

 

Caminar sin el afán de huir

Viendo al mundo en un frenesí

¿En qué pensamiento cabe un minuto,

de un cuerpo yerto, solo y enjuto?

 

El viento sopla cada vez menos

Y en la memoria retumba un ruido

Son tus promesas vertiginosas

Que nunca fueron y siento frío

 

Mañana es tarde, no tienes tiempo

Suelta las cargas, vas sin aliento

Respira un poco, mira con calma

Está pasando y te estás muriendo.